No es un secreto para nadie que DC lleva años buscando la manera de competir cara a cara con Marvel en la manera que edifican universos cinematográficos, aunque también a veces parece que quieren alejarse lo más que puedan de un cine sumamente comercial o infantil, con producciones como Joker o The Batman; pero si podemos definir con una palabra a dicha casa de cómics sería con el concepto de inconsistencia.
Así llegamos a The Flash, cuarta cinta del argentino Andy Muschietti (It, Mamá), la película en solitario del velocista que fue presentada como un reinicio, al igual que la novela gráfica Flashpoint, para el universo DC. Un reinicio necesario, si tomamos en cuenta que la llegada de James Gunn parece que traerá nuevos aires a la productora. Para hablar de esta cinta hay que ver dónde estamos parados.
Si bien ya nos habían presentado a Flash en La Liga de la Justicia, su película había tardado en llegar, tomando en cuenta que ya tenemos dos producciones de la Mujer Maravilla, una de Aquaman y una de Superman, pero los problemas del actor que interpreta al velocista, Ezra Miller (ya hablaremos de él más adelante), parece que detuvo en seco algunos planes y modificó otros dentro de DC.
La historia nos presenta a un Barry Allen que ya conocemos de apariciones pasadas, pero ahora nos sumergimos más en su vida y nos familiarizamos con los detalles que lo llevaron a perder a su madre. Flash descubre que puede retroceder en el tiempo si corre a la velocidad de la luz, por lo que se empecina en cambiar su pasado, sin tomar en cuenta que sus acciones repercutirán en el futuro del universo de distintas maneras.
Muy a la Volver al Futuro, el guion nos plantea el típico problema de los viajes en el tiempo y las paradojas que crea, haciendo que el tono en el que está contada la trama sea bastante familiar y digerible, saltando las explicaciones largas y rebuscadas, pero también planteando algunas reglas que, afortunadamente, se cumplen durante toda la producción.
La trama no busca ser sumamente arriesgada ni se basa en Flashpoint para desenvolverse, en realidad es un viaje bastante recto donde las motivaciones de nuestro personaje principal son tangibles al público, aunque la elección de agregar a algunos personajes para hacernos entender (muchas veces) que estamos en un universo que ya conocemos, resulta un poco cansado.
Si bien para los fanáticos de este personaje esta primicia parece que edifica algo atrapante, lo cierto es que el tono de la cinta baila entre la comedia y la acción sin mucho éxito, y termina por edificar a un Flash juguetón y poco serio que a momentos trata de mostrar dimensiones maduras y de riesgo real en la cinta, lo que hace que no necesariamente entremos en la convención que nos presentan, pero por los cameos que aparecen y las referencias a otras tierras, sí nos mantienen pegados al asiento por un poco más de dos horas.
En comparación, los personajes secundarios, salvo los padres de Barry Allen, parece que solo están pensados en rellenar huecos argumentales y saltos temporales, ya que, en el momento que son superados, poco nos importa que pasa con las líneas tratadas anteriormente. El villano, que no es ningún spoiler decir que se trata del general Zod, no representa una verdadera amenaza, y en cierta forma ella cinta falla en presentarnos dos riesgos inminentes (los viajes en el tiempo y la invasión alienígena) en una misma cinta, ya que, sin duda, uno de los dos queda de lado y el peso se divide en la sensación de que estamos frente a un evento un tanto intrascendente que no nos da las respuestas que nos prometieron.
La fotografía a cargo de Henry Braham, quien ya ha trabajado en el género de superhéroes en Guardianes de la Galaxia, nos demuestra como un encuadre decente puede venirse abajo si lo conjuntas con CGI espantoso, y no es culpa de la casa productora de los efectos, sino de Warner y DC al dejar que una cinta que tardó nueve años se vea peor que muchas otras estrenadas hace 20 años y con un presupuesto menor a 200 millones de dólares. Si a lo anterior le sumamos la defensa del cineasta encargado de la película, donde asegura que se ven así porque lo estamos observando desde la perspectiva de Flash, parece que estamos frente a un festín de excusas y poco planteamiento antes de un suceso que cambiaría la historia dentro de este universo de superhéroes.
Ahí hay otro punto; las comparativas de las escenas de Flash cuando corre y ve todo su entorno moviénsode a otra velocidad ya las habíamos visto en sus apariciones anteriores, solo que en esta ocasión parece que el agregado del humor busca imitar las míticas secuencias de Quick Silver en X-Men, pero no necesariamente con la misma gracia o ejecución. Sea pensado o no, lamentablemente las comparativas son inminentes, y, aunque no siempre el primero que lo hace es el mejor, dejaron ir la oportunidad de demostrar que podían llevar a cabo estas escenas de una manera distinta.
Las actuaciones de Michael Keaton, Ben Affleck, Sasha Calle y Michael Shannon son agregados que, quizás con más tiempo en pantalla o con un mejor desarrollo, nos interesaría saber que pasa con ellos, pero al ser usados como recursos dentro de la narrativa, no logramos concatenar con cada uno de ellos, aunque sí hacen su mayor esfuerzo, sobre todo en el caso de Keaton y Calle, quienes entregan corazón y nos hacen sentir que son Batman y Supergirl de toda la vida.
Entrando en terrenos escabrosos, la alfombra roja de la cinta y toda la producción se vio manchada por las acciones de Ezra Miller, quien ha sido señalado por cargos de agresión física, allanamiento de morada y alteración al orden público, además de otras acusaciones más graves por corrupción de menores o por ser miembro de una secta. No se puede ni se debe tapar el sol con un dedo, Ezra Miller se encargó de asegurar que, por sus desórdenes mentales, su actitud no fue la correcta, pero eso no lo salvó de la cancelación social. Buen actor o mal actor es punto y aparte, la discusión de separar al arte del artista ya ni siquiera tiene sentido, pero quizás debemos preguntarnos, ¿seguimos consumiendo productos sin cuestionarnos quiénes salen en ellos?
Con todo lo dicho, The Flash queda muy lejos de un reinicio para el universo de DC y en realidad pone muchas más dudad sobre la mesa; la capacidad de Andy Musichetti para adaptar universos no queda en tela de juicio, pero sí la forma en la que puede relacionarse con un estudio que exige un producto vendible y la visión del cineasta en realidad puede ser otra.
No olvidemos que tardamos nueve años en ver esta producción en pantalla grande, pasaron dos directores por el proyecto, más de 4 guionistas metieron mano al escrito y los errores de Aves de Presa o Suicide Squad 1 salieron a la luz; parece que Warner y DC no podrán competir nunca cara a cara con Marvel, que tampoco es que la casa del fallecido Stan Lee les tenga los estándares muy altos, solo es que les lleva muchos años de ventaja en una carrera de cintas de superhéroes que parece que ya cansa demasiado al público.
Si has seguido las cintas anteriores de Batman o La Liga de la Justicia, sin duda no te querrás perder esta cinta, aunque tampoco vas a salir maravillados y probablemente el final de la película y la escena postcreditos no te agradarán del todo. Si lo tuyo ya no son las cintas de superhéroes, mejor espera a que llegue a plataformas digitales, no te estás perdiendo de absolutamente nada, a menos que seas fan del Batman de Michael Keaton, si es así, corre a verla.
Calificación: 6.9






