Dos delincuentes en potencia: uno es alcalde de General Cepeda y el otro es edil de Ciudad Frontera.

Pablo Salas y Roberto Piña. El primero de la nefasta dinastía Salas, caracterizada por el robo de casas y terrenos a familias campesinas.

Piña, el segundo, con actitudes autoritarias y prepotentes, con una denuncia por violencia de género y actos de corrupción.

El de General Cepeda busca la reelección por el PAN, y el de Frontera por Morena. Los dos perderán este domingo.

Para el PAN será la peor debacle al perder Monclova con el “Doctor Cachondo”, Mario Dávila, y General Cepeda con Pablo Salas.

Morena perderá Frontera por un Roberto Piña agobiado por la corrupción y desesperado porque los números no le favorecen.

En General Cepeda, Mayra Verónica Ramos, candidata del PRI, lleva ya la delantera, al igual que en Ciudad Frontera, con Sara Irma Pérez.

En Monclova, todo apunta a que el PRI también lo recupera con Carlos Villarreal.

El mensaje para Pablo Salas, Roberto Piña y el “Doctor Corazonzote”, Mario Dávila, es contundente.

Recuerdan cómo le fue a Ramiro Pérez Arciniega, exalcalde de Parras, que en su gestión hizo lo que quiso con el dinero público. Ya estuvo en la cárcel, y ahorita trae a la justicia cerca y con grillete, acusado de corrupción. Lo mismo le pasó a Evaristo Madero.

Así terminan los alcaldes que se dedican a robar y que creen que siempre estarán con poder político. De pronto se les acaba y quedan a la deriva y sujetos a los procesos penales que los llevan a la cárcel. Estos tres para allá van.