Mi relación con las producciones de James Wan es complicada; como amante del cine me voló la cabeza ver lo que el director malayo consiguió en SAW, su primera producción que llegó a las salas de cine. Si bien no representa un gran hito en la historia del cine, si alimentó la mente de muchos futuros creadores para llevar a cabo sus proyectos cinematográficos con presupuestos no tan grandes, ideas originales y un toque singular que puede ser contemplado como un sello del director.
De SAW II en adelante, salvo con pequeñas excepciones en la primera entrega de El Conjuro o Insiduos, James Wan no ha entregado una producción sobre saliente o premiable, y su más reciente cinta llamada Maligno, lamentablemente, es una más que se suma al montón.
Desde que Wan entregó Aquaman en el 2018, mucho se había hablado sobre el alejamiento del director del cine de terror, mismo que siempre movió las historias que contaba. Si bien el cine de terror es bastante menospreciado en muchas esferas, Wan lograba sacar chispazos interesantes que cautivaron a un nicho del público.
Maligno representa el regreso de James Wan al cine que lo vio nacer, y en ese afán de remembrar y hacer un tributo al cine de terror y serie B, Wan trata con poco éxito de presentar una cinta que regrese al espectador a los temas paranormales que se utilizaron en películas ochenteras, como Alien de Ridley Scott o El pájaro de las plumas de cristal de Dario Argento.
La historia nos presenta a Madison, una mujer que trata de quedar embarazada de manera desesperada mientras que extraños sucesos comienzan a pasarle. Tras la muerte de su esposo, Madison comienza a soñar con asesinatos que ocurren en su ciudad, mismos que tienen un vínculo directo con ella que poco a poco conocerá.
Si bien la primicia parece buena, el desarrollo de la historia deja muchos huecos que se rellenan con casualidades que no tienen sentido y obedecen al guion solamente para continuar de una u otra forma. La película comienza con fuerza, sin muchos sustos ni demasiado fondo, pero los encuadres, la fotografía y el decorado nos remontan a una versión digitalizada de alguna cinta de los ochenta.
Los decorados y el mapeo de las cámaras nos introducen en una historia que parece que avanza, pero lamentablemente cae en clichés sencillos y se vuelve bastante predecible. El segundo tercio de la cinta es donde en realidad comienzan los problemas; los hoyos del guion se hacen más grandes, y la contradicción más grande es que en realidad los acontecimientos tienen sentido dentro del imaginario que Wan trata que el espectador crea, pero después de varios permisos otorgados, se comienza a cuestionar las acciones que parecen lógicas.
Mientras la historia avanza hacia el tercer acto, se siente un cambio abrupto en el ritmo de la película. Lejos de parecer ilógicas, las situaciones se tornan en ridículos que quieren ser tomados en serio y la convención entre cinta y el espectador se aleja por completo.
Y ahí radica el problema de Maligno; comienza con un aire fresco y con añoranza, pero termina en el mismo tratamiento, forma y fondo que hemos visto en el cine de terror, mismo que ha logrado enterrar a este género en algo que no siempre es respetado.
El CGI y los efectos especiales resultan buenos al comienzo, la estética y la manera en la que efectos prácticos en conjunto con elementos digitales se conjugan crea una atmosfera que lentamente también se desdibuja. La música es constante, afortunadamente no existen los típicos jump scares fáciles y la tensión marcada por cada tema funciona bastante bien.
Las actuaciones son regulares y secas, un tanto caricaturizadas, pero funcionales. El elenco en realidad no es muy conocido, pero estoy seguro que tendrán más papeles dentro del cintas de este tipo.
Entiendo las intenciones de James Wan, el guion, la dirección y la producción son de su propiedad. En realidad, Wan quería hacer una carta de amor al cine de terror serie B, ese cine que maravilló a cientos de personas en los ochentas y noventas y aún tiene seguidores en todo el mundo que aman los slashers y las cintas de bajo presupuesto. Quiso hacer un homenaje al cine con el que creció, y tal vez si Maligno hubiera salido junto con Killer Klowns o The Toxic Avenger, hubiera sido un hit, pero en estos tiempos las cintas de serie B van más en el tenor de Planet Terror de Robert Rodríguez que en El conjuro de James Wan.
Maligno no es un caos total, tiene cosas rescatables y seguramente a los amantes del género no les disgustará tanto, sin embargo, si jamás has sido fanático de este tipo de películas lo más recomendable es que te alejes de ella.
Si le quieres dar la oportunidad al regreso de James Wan al cine de terror B, con pinceladas de acción y un poco de cine noir (pero con color), adelante; solo debes dejar pasar algunas partes del guion que son enormes deus ex machina y ver si aguantas llegar al tercer acto sin, por lo menos, pestañear un par de veces.
Calificación: 6.5






