Fíjese bien, a la fecha son casi 22 mil millones de pesos que le ha recortado la federación a Coahuila.
En ese monto millonario van desde recursos para mantenimiento de carreteras, hasta dinero para seguridad pública, salud y educación, entre otros rubros.
¿Y por qué ese maltrato federal a Coahuila?
La respuesta es sencilla: por cuestiones políticas. El Gobierno federal es de Morena y el de Coahuila del PRI.
El de Morena recorta recursos a Coahuila para canalizarlos a sus programas sociales que le signifiquen votos, mientras que el Gobierno estatal, sin importar filias políticas, se ha visto obligado a una reingeniería financiera para no detenerse y menos aún desatender áreas prioritarias, como la seguridad pública.
Lo anterior lo vemos hoy con los enfrentamientos en la frontera con Tamaulipas y Nuevo León para impedir el ingreso de los delincuentes, con el saldo de dos valientes policías muertos y cinco heridos.
Pero eso no le importa al Gobierno federal, porque sus objetivos son ganar elecciones, aunque en Coahuila, con electores sí politizados y con madurez cívica, Morena perdió el Gobierno estatal.
¿Qué hacer ante estos recortes? Se vislumbran decisiones lógicas, como aumentar del dos al tres por ciento el impuesto sobre nómina. Esos recursos -unos mil 600 millones al año- permitirían atender prioridades en obras que deciden los Comités Técnicos del ISN. La llegada de más empresas generadoras de empleos abriga esa alternativa para un Coahuila que ni el Gobierno federal lo frena.






