El siglo XX finalizó con una esperanza de paz mundial, aparentemente se acababa la guerra fría y el mundo bipolar que había dejado la Segunda Guerra Mundial, todo lo que ello significó…quedaba atrás, aún y con las decenas de conflictos e intervenciones como las de Corea, Cuba, Viet-Nam, entre las más destacadas; de Guerras de baja intensidad, guerrillas de Liberación Nacional y sublevaciones nacionales.
En 80 años no había estado tan cerca otra conflagración mundial. No se trata de una acción de volver a colocar, organizar o realizar ajuste de fuerzas; en el fondo lo que subyace es la lucha por las supremacías y hegemonías, implica cambios de estructuras económicas y un nuevo ordenamiento mundial; es una vuelta a la conformación de dos bloques de países que entran en conflicto y disputa por los mercados internacionales, las fuentes de materias primas , los recursos energéticos y la extracción de minerales; sobre todo, las de tierras raras, tan necesarios para las nuevas tecnologías… la inteligencia artificial y los sistemas de computación, comunicación e información. Son las nuevas formas de rapiña y de saqueo.
En este contexto, se desarrollan reuniones binacionales y cumbres entre países afines tendientes a posicionarse en lo que parece una situación inminente: la escalada del conflicto, más allá de las fronteras en las que hoy se encuentra. Han quedado atrás las definiciones ideológicas. No es una lucha entre socialismo, versus capitalismo, ni siquiera de Izquierdas y Derechas; ahora las denominan pomposamente entre libertarias y progresistas.
El papel de México en la cumbre de España, es sumamente delicado, su vecindad con uno de los principales protagonistas y socio comercial dependiente, lo pone en una situación sumamente complicada y precavida; pues la atención y reflectores estarán pendientes de cada palabra, cada gesto que se emita, para revertirlos en medidas de castigo; parece que en estos conflictos las neutralidades sobran, aún de aquellos que aboguen por la paz, tarde o temprano serán obligados a definirse.






