El próximo domingo 7 de junio, tenemos una cita con la democracia. En esta jornada electoral se renovará el Congreso del Estado mediante la elección de 16 diputaciones de mayoría relativa y 9 de representación proporcional, cargos que tendrán una influencia directa en las leyes, presupuestos y políticas públicas que impactan la vida cotidiana de la población.

En particular, para los habitantes de Saltillo, Arteaga y Ramos Arizpe, la participación ciudadana adquiere una relevancia especial. Esta región concentra una parte significativa de la población, de la actividad económica y del padrón electoral de Coahuila. Además, es escenario de algunos de los distritos locales más competitivos de la entidad, donde los resultados podrían influir en la conformación de las mayorías legislativas para los próximos años.

Los municipios de Saltillo y Ramos Arizpe son cabeceras de varios distritos electorales locales. Saltillo concentra los distritos 13, 14, 15 y 16, mientras que Ramos Arizpe encabeza el Distrito 12, que además integra municipios de la región sureste. Esta distribución convierte a la zona metropolitana de Saltillo en uno de los principales centros de decisión política del estado.

Sin embargo, históricamente uno de los mayores desafíos de los procesos democráticos no ha sido la organización de las elecciones, sino la participación ciudadana. Cada elección demuestra que miles de personas deciden no acudir a las urnas por apatía, desencanto o la creencia equivocada de que un solo voto no puede hacer diferencia. La realidad es exactamente la contraria. En elecciones legislativas, las diferencias entre candidatos suelen medirse en márgenes reducidos, lo que convierte cada sufragio en un elemento determinante para definir quién representará a la ciudadanía en el Congreso local.

La función de un diputado local va mucho más allá de ocupar una curul. Son las diputadas y diputados quienes aprueban las leyes estatales, autorizan presupuestos, supervisan el ejercicio de recursos públicos y promueven reformas relacionadas con seguridad, movilidad, desarrollo económico, medio ambiente, salud y educación. Los problemas que diariamente enfrentan Saltillo, Arteaga y Ramos Arizpe —como el crecimiento urbano acelerado, la movilidad metropolitana, el abastecimiento de agua, la infraestructura vial y la atracción de inversiones— requieren de un Congreso comprometido y respaldado por una ciudadanía participativa.

La región sureste de Coahuila vive actualmente una etapa de expansión económica sin precedentes. La llegada de nuevas inversiones industriales, el fenómeno de relocalización empresarial (nearshoring) y la creciente integración con los mercados internacionales exigen decisiones legislativas responsables que permitan fortalecer la competitividad sin descuidar la calidad de vida de la población. Quienes resulten electos el próximo 7 de junio tendrán voz en esas decisiones.
Por ello, el llamado debe ser claro y directo: votar es una responsabilidad ciudadana que no debe delegarse. Más allá de simpatías partidistas, la participación fortalece la legitimidad de las instituciones democráticas y permite que las decisiones públicas reflejen con mayor fidelidad la voluntad popular. La abstención, por el contrario, deja en manos de otras decisiones que afectarán a toda la comunidad.

El próximo domingo no solamente se elegirá a quienes integrarán la próxima Legislatura de Coahuila; también se enviará un mensaje sobre el grado de compromiso cívico de la sociedad coahuilense. Saltillo, Arteaga y Ramos Arizpe han demostrado históricamente ser municipios participativos, dinámicos y con una ciudadanía informada. Es momento de refrendar esa tradición democrática.