Hay acontecimientos que duran unas horas y que representan más que un acto protocolario; el relevo de una representación nacional de estudiantes de derecho, nos recuerda una verdad que las universidades debemos preservar todos los días: el liderazgo no se hereda, se forma. Esta semana fui testigo de la renovación de la Mesa Directiva del Semillero de Derecho parlamentario y Técnica Legislativa, un espacio donde las juventudes tienen la oportunidad de aprender que representar significa escuchar, construir acuerdos, asumir responsabilidades y comprender que el privilegio de dirigir sólo tiene sentido, cuando se pone al servicio de los demás.
Fue significativo que el relevo se realizara en el Palacio Legislativo de San Lázaro, por la relevancia del recinto y porque permitió a la juventud acercarse a las instituciones democráticas desde la de la participación, el diálogo y la construcción de soluciones. Agradecemos a los Diputados Rubén Moreira, ex gobernador de Coahuila y egresado distinguido de la Facultad de Jurisprudencia y Samuel Palma, presidente de la Fundación Colosio, su valiosa colaboración para hacer posible la ceremonia de cambio de Mesa y del 7º Aniversario del Semillero.
Como Director de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, me llena de orgullo que tanto Fátima Campos, quien concluyó su gestión, como Isaías Dávila, quien encabeza esta nueva etapa, sean estudiantes de nuestra comunidad. El mayor orgullo no radica únicamente en que pertenezcan a nuestra Facultad; el verdadero orgullo es que representan a la Universidad Autónoma de Coahuila. Porque antes de ser estudiosos del derecho, somos universitarios y ser universitario, implica un compromiso permanente con la sociedad.
En la Facultad de Jurisprudencia creemos que formar abogadas y abogados significa más que enseñar normas jurídicas; significa formar mujeres y hombres capaces de defender la justicia, respetar la dignidad humana, dialogar con quienes piensan diferente y asumir responsabilidades con ética y profesionalismo. Por ello, hemos hecho de Dejar Huella, una convicción. Dejar Huella, significa mejorar el lugar donde tenemos la oportunidad de servir, significa inspirar mediante el ejemplo. Dejar Huella, significa abrir caminos para quienes vienen detrás y las huellas más importantes no aparecen en los titulares, se encuentran en el estudiante que decide participar, en descubrir la vocación de servicio gracias a proyectos universitarios y en comprender que el liderazgo comienza escuchando y no hablando.
Los relevos estudiantiles son importantes porque nos recuerdan que las instituciones permanecen y funcionan cuando las personas entienden que su paso por ellas debe servir para fortalecerlas. Estoy convencido de que las nuevas generaciones tienen mucho que aportar a nuestro país, lo vemos todos los días en las aulas, en los concursos académicos, en las actividades de vinculación, en el servicio social, en la investigación y en cada iniciativa impulsada por estudiantes que deciden involucrarse para transformar su entorno. México necesita jóvenes preparados y sensibles; profesionistas competentes y ciudadanos comprometidos. Necesita liderazgos que construyan puentes antes que divisiones.
La Facultad de Jurisprudencia, seguirá siendo, una Institución Sin Fronteras, en la medida en que continúe formando mujeres y hombres capaces de trascender los límites del conocimiento jurídico para ponerlo al servicio de la sociedad; seguirá Dejando Huella, mientras cada nueva generación comprenda que el liderazgo no termina cuando concluye un periodo de representación. Comienza cada día, en cada decisión, en cada acción y en cada oportunidad para mejorar la sociedad.
Porque al final, los cargos concluyen, las generaciones cambian, los nombres se suceden. Pero las instituciones permanecen gracias a quienes decidieron dejar en ellas, algo más valioso que un periodo de gestión: un legado.






