La encuesta ciudadana coloca a Saltillo y a Piedras Negras entre las cinco más seguras del país.

¿Y cuáles son las más peligrosas por inseguras?

Villahermosa, la peor, le siguen Culiacán, Fresnillo, Uruapan, Irapuato y Chimalhuacán.

Villahermosa, en Tabasco, ya rebasó a Culiacán, Sinaloa.

La tierra del expresidente Andrés Manuel López Obrador, de Adán Augusto López, de Javier May y de Carlos Manuel Merino, la clase política de Morena, es la herencia maldita que arrastra la presidenta Claudia Sheinbaum que está envuelta en la inseguridad.

Casi el 94 por ciento de sus habitantes se sienten inseguros.

Igual se siente la presidenta Sheinbaum por la presión del grupo de AMLO que no se resignan a dejar el poder.

Salvo Irapuato, Guanajuato, entidad gobernada por la panista Libia Dennise García, el resto de los cuatro municipios pertenecen a estados que gobiernan morenistas.

Culiacán, del nefasto gobernador Rubén Rocha, Fresnillo, de David Monreal, Uruapan, de Alfredo Ramírez Bedolla, y Chimalhuacán, en el Estado de México, gobernado por la morenista Delfina Gómez.

En esas cinco ciudades gobierna la delincuencia, bajo el amparo de sus alcaldes y gobernantes.

En esas cinco ciudades, nueve de cada diez ciudadanos se sienten en peligro.

En esas cinco ciudades hay corrupción de las corporaciones policiacas, no hay voluntad política de las autoridades y florece el negocio de las drogas, las cuotas de piso, los robos, secuestros, asaltos y todo lo malo que acarrea la violencia.

En esos estados de esas cinco ciudades prevalece la política morenista del expresidente López Obrador y sus “Abrazos, no balazos”.