Por fin una victoria después de dos años de la lucha implacable de una madre de familia por obtener algo de justicia para su hijo, quien sufrió abuso sexual dentro del Colegio Maker por parte de otro compañero.

Sí, casi dos años para que la Secretaría de Educación multara al colegio con 358 mil pesos porque encontraron que sí hubo una omisión por parte del personal; el problema es que no fincó responsabilidades.

Y es que solo basta tener un poco de empatía para entender que mínimo ese colegio no debería de seguir operando.

Muchas veces se ha criticado al secretario de Educación en el estado,  Francisco Saracho, por la tibieza con la que maneja este tipo de asuntos que por naturaleza son sumamente complicados.

Si bien se marcó un precedente, la pregunta es ¿qué pasará con los casos que hay de abuso infantil en escuelas públicas?, ¿en donde están los diputados que deben endurecer las leyes para que el camino de las víctimas no sea tan tormentoso?, y no solo eso, para tratar de bajar la incidencia de estos delitos que desafortunadamente cada vez son más comunes.

Señores diputados, o quienes pretender serlo, hacer campaña no solo es ir a los mercados a comer gorditas, no solo es bailar y pegar calcas en los cruceros, lo que queremos los coahuilenses son propuestas que realmente abonen a una sociedad más justa.

Ojalá lo entiendan, aún están a tiempo.