Las obras por el capricho de Andrés Manuel López Obrador solo han generado dolores de cabeza al Gobierno morenista y pérdida de vidas.

Dos Bocas ahora registró un fuerte incendio que ocasionó miedo y el desalojo de la bodega de coque.

En principio, Pemex descartó riesgos, luego de que trabajadores reportaron fuga de gases peligrosos.

Minutos después, explotó la bodega y todos a correr, sálvese quien pueda.

Dos Bocas, que costó 20 mil millones de pesos y, al inicio, con presupuesto de cinco mil 600 millones de pesos, se volvió más peligrosa que productiva, porque no refina petróleo más que un 20 por ciento de su capacidad instalada.

Inició operaciones en 2024, bajo la terquedad del expresidente de las mentiras y de la corrupción, Andrés Manuel López Obrador.

Hace mes y medio se registró una fuerte inundación que mató a cinco trabajadores.

Según Pemex, la refinería, que no refina, tiene estructuras que garantizan la seguridad de sus trabajadores.

Puras mentiras y ahí están los accidentes: primero la inundación y ahora el incendio.

Hay también versiones, no confirmadas, de que la contaminación por chapapote en las aguas del Golfo de México se debe a fallas que generan filtraciones al mar.

En fin, Dos Bocas es un dolor de cabeza, igual que la empresa aérea Mexicana, subsidiada con nuestros impuestos, igual que el Aeropuerto Felipe Ángeles, igual que el Tren Maya.

Por cierto, el descarrilamiento del Tren Interoceánico fue responsabilidad de los maquinistas y no de una obra mal diseñada y con materiales de segunda.

Total, las obras de AMLO solo sirvieron para gastar dinero, alentar la corrupción y la impunidad; hoy no funcionan, y si funcionan es a medias y con enormes riesgos.