En estos días algunas personas han compartido videos o textos donde hablan de lo dañino y malvado que es celebrar Halloween, que los que lo hacemos básicamente invocamos al demonio y lo dejamos entrar en nuestras vidas y en la de nuestros hijos, pues vaya que ellos son los que gritan “dulce o truco”, o por otro lado que solo debemos celebrar las tradiciones mexicanas como el Día de Muertos y no fiestas gringas… la verdad no estoy para nada de acuerdo, respeto lo que piensen otros, pero pienso que el “demonio» entra de muchas otras formas a nuestra vida y no precisamente en Halloween. Cuando criticas al prójimo, cuando no eres solidario, cuando engañas, cuando hablas mal de alguien, etc. Eso es peor que disfrazar a nuestros niños de Drácula o de Mario Bross, y claro que me gusta la tradición y celebración del 2 de noviembre, es una belleza la forma en que ponemos un altar para recordar a nuestros seres queridos, para sentirlos cerca y honrar su memoria. Sin embargo, en un momento en donde la pandemia nos puso un alto total debemos disfrutar ¡Lo que nos haga sentir bien! 

Respetemos y dejemos de invadir la vida de los demás, si no quieres celebrar Halloween no lo hagas, no mandes videos, no juzgues de herejes a los que sí. Si puedes poner un altar, presúmelo, habremos muchas personas encantadas de compartir tu homenaje a tus seres queridos y ser parte de esa tradición.  

Puede alguien decirme es cuestión de religión y de que tan creyente eres,  soy una mujer de fe, pero para  mi es cuestión de ver sonreír a mis niños disfrazados con la emoción de que les darán un dulce, es celebrar la muerte y agradecer lo que nos dejaron nuestros seres queridos que se adelantaron en el camino, es celebrar la vida de los que aún estamos aquí, es tener fe y encomendarnos a Dios sin hacer daño al prójimo, es simplemente celebrar el aquí y el ahora.

¡Felices fiestas!

¡Hasta la próxima!