Qué tal amigos… luego de poco más de un año y cinco meses, regresó al América el delantero ecuatoriano Renato Ibarra, que fue separado de las Águilas por haber agredido a su esposa, Lucely Chalá, quien se encontraba embarazada y que lo denunció por intento de feminicidio e intento de aborto ante las autoridades, por lo que al probarse la agresión fue detenido, sin embargo luego de unos días, llegó a un acuerdo con su esposa –quien retiró los cargos–, por lo que de acuerdo a la ley mexicana, si la esposa ofendida le otorga el perdón, el infractor queda libre con algunas condiciones y restricciones. Ibarra llegó a un acuerdo con su esposa otorgándole un departamento valorado en 8 millones de pesos y comprometiéndose a asistir a cursos sobre perspectiva de género y a cubrir la manutención de sus hijos. 

La directiva del América y por indicación de su propietario, decidió separarlo del primer equipo, medida que fue aplaudida por todos los sectores sociales y deportivos para llamar la atención sobre la violencia familiar que viven algunos matrimonios. Ibarra jugó a préstamo la temporada pasada con el Atlas, pero por su alto costo no lo pudieron acomodar en ningún equipo y al tener contrato vigente regresó con el América.

Entendemos que los seres humanos merecen una segunda oportunidad, que al quedar libre tuvo que cumplir ciertos requisitos como es el manejo de ira y otros rubros, pero su regreso al América fue mal visto por lo siguiente: En el América se lesionaron dos jugadores, el mediocampista Santiago Naveda y el delantero por derecha Leonardo Sánchez en la jornada tres, Leo fue operado y estará fuera por cuatro meses, por lo que declararon que necesitaban un delantero por derecha, así por estas circunstancias, decidieron borrar a Suárez, «perdonar» a Ibarra e inscribirlo y ponerlo a jugar para enviar un pésimo mensaje a las personas que sufren la violencia familiar.

Tal vez la directiva pensó que los aficionados tienen poca memoria. No hubo una declaración para dorar la píldora, pudieron haber dicho que, por haber cumplido la orden de la justicia para someterse a tratamiento, recibiría una segunda oportunidad, sin embargo, simplemente lo inscribieron y jugó ante Tijuana, dónde anotó el segundo gol de su equipo para conseguir el triunfo.

Nosotros creemos que es un pésimo mensaje para los matrimonios que sufren violencia familiar.

 Así lo vemos…

Desde nuestra óptica.