El presidente López Obrador no se había sentido tan incómodo como hoy.

Ricardo Anaya, quien le ganó y hasta se burló de él en los debates presidenciales, le quita el sueño. Y es que, el presidente López Obrador busca a toda costa dejarlo inelegible para la candidatura a la presidencia de la República, y lo logrará si Ricardo Anaya pisa el ministerio público, ya que es acusado de los desvíos de recursos en Pemex.

Pero el panista, no se deja y le ha salido más que respondón. Cuando AMLO le dijo que se tomaría una cerveza caguama pacífico para burlarse de Anaya y demostrar su triunfo –Morena– en los estados del pacífico como Sonora. Anaya le respondió.

Y la respuesta fue más burla que la primera. Desde los municipios que perdió Morena y ganó el PAN en el Estado de México, Anaya mostró una cerveza Victoria y le respondió que se tomaría la cheve, para adelantar su triunfo, su victoria, en la futura elección presidencial.

Ahora Anaya dice que va a comparecer ante el ministerio público, si lo acompañan los hermanos del presidente López Obrador, acusados de corrupción, mediante videos públicos. AMLO los defendió y aseguró que no se trataba de actos de corrupción, sino de aportaciones económicas hacia su partido político.

El pleito cada vez está más fuerte y tiende a victimizar a Ricardo Anaya, mediante una política de persecución que refleja lo que el panista ya logró y que nadie lo había alcanzado: sacar de sus casillas a un presidente que lo venció con 18 millones de votos de diferencia.

Sin embargo, los desatinos constantes de la llamada 4T han acelerado el desgaste de la figura presidencial y Ricardo Anaya lo sabe y ahora se coloca como el único y real opositor de nuestro presidente. ¡Hay tiro!, diría Julio César Chávez.