El fin de semana pasado, las alertas y las notificaciones comenzaron a llegar para avisar algo que parecía una “fake news”, pero resultó cierto; que el alcalde de Torreón, Román Alberto Cepeda, anunció en la más reciente reunión de seguridad, la disolución del trabajo coordinado entre el “Grupo de Reacción Torreón” (GRT) y las Fuerzas Estatales.

¿Qué pasó a detalle?, muy simple, el edil torreonense, invocando a su conveniencia la autonomía municipal, les exigió a los integrantes del GRT que regresaran a su corporación de origen (a la Policía Municipal) o sencillamente que renunciaran. Ante esta irresponsable solicitud, los agentes especializados en combate decidieron renunciar.

Es en ese momento, cuando el Gobierno del Estado, decide para bien de la seguridad regional de La Laguna, salvaguardar las condiciones laborales de los elementos que nutrían este grupo.

Obviamente cuidar a los elementos que en sencillas palabras se les condicionó para abandonar la coordinación estatal, resulta muy trascendente, pero este error monumental del alcalde, falta a los acuerdos de coordinación entre los diferentes órdenes de gobierno en materia de seguridad, que tienen a dicha región, así como al estado, en un ambiente de paz.

Me perdonarán, pero ese discurso de supuesta “autonomía municipal”, no es justificable, y más cuando hace aproximadamente 10 años que no existía dicha coordinación, Torreón era de las 5 ciudades más peligrosas del mundo, y hoy en día es de las más seguras del país.

¿Es real que el alcalde quiere dar pasos hacia atrás y regresar al Torreón que se comparaba con los índices de violencia de un país en guerra?, quizás Román Alberto lo olvidó, pero gracias al modelo que hoy abandona, el 2023 para Torreón, fue el año con menos homicidios dolosos en los últimos 16 años.

Ahí le va otro dato, de los años 2020 al 2023, se registraron alrededor de 165 asesinatos en dicho municipio, mientras que por ejemplo en los años 2011 y 2012, se registraron más de 2 mil homicidios. Concretamente, gracias a la estrecha colaboración entre Federación, Estado y Ayuntamiento, se ha logrado disminuir esta tasa en más de un 90%.

A estas alturas, y bajo el análisis de estos datos, que seguramente el alcalde domina a la perfección, y sobre todo que, en sus respectivas campañas proselitistas, prometía estrecha coordinación, no entiendo qué le pasó al alcalde.

Por fortuna, gracias a que el Gobierno del Estado y la Secretaría de Seguridad Pública, actuaron de inmediato, es que se puede garantizar la paz en una de las regiones más importantes de Coahuila y de México.

Lo he dicho en reiteradas ocasiones, y el “Modelo Coahuila” que encabeza el Gobernador, Manolo Jiménez, es sin duda una referencia nacional y tenemos que cuidarlo, porque soy un convencido de que nada llega por obra de la casualidad.

Actualmente, según el IMCO somos el estado más seguro de México, para el INEGI somos el tercero con mejor percepción de seguridad, y eso hay que aplaudirlo y sobre todo exigir respetuosamente a las autoridades que sigamos por esa ruta de coordinación y de no bajar la guardia un solo instante.

Los coahuilenses no merecen menos, y tenemos que seguir exigiendo resultados y en mi particular punto de vista, criticando o exhibiendo a aquellos que piensan con los pies y en contra de Coahuila.

Hoy por hoy, no existe un estado fronterizo con los índices de paz de Coahuila, y eso solo se logró con años de coordinación, y gracias a la vida de héroes que defendieron con honor a nuestra entidad. Ante esto, nuestro reconocimiento ciudadano a todos los que hacen posible el “Modelo Coahuila”. 
 

Néstor J. Hurtado Vera