Saltillo, Coah.- Es probable que todos hayamos escuchado historias o rumores sobre tu primaria, secundaria o escuela: que solía ser un cementerio.
Obviamente, todas estas historias son falsas y ninguna escuela fue al principio un panteón, ¿o sí?
Te presentamos la escuela Coahuila, fincada donde antes había un cementerio. Aunque usted no lo crea, en Saltillo, Coauhila, sí existe una escuela que cumple con la típica historia que se cuenta entre estudiantes de aquí: antes aquí era un cementerio.

En el cruce de las calles Mariano Matamoros y Juan Antonio de la Fuente en la Zona Centro, se encuentran unos terrenos que en 1847 fueron utilizados como cementerio. Entre el 25 de abril de 1846 y el 2 de febrero de 1848 era muy común que soldados norteamericanos murieran en Saltillo, debido a que la intervención en México, esa guerra desatada por la pretensión de Estados Unidos de expandir el territorio mexicano hizo que decenas de soldados no solo murieran por el enfrentamiento sino también por enfermedades como la tifoidea.

Durante aquella época todo soldado invasor que no fuera católico no podía ser sepultado en el camposanto de la ciudad, por eso se decidió habilitar un lugar exclusivo para ellos.
Hasta el momento se desconocen cuántas osamentas están en el lugar, pues fue deshabilitado como panteón décadas después de concluir el conflicto bélico. Como sucedía en otros cementerios de la ciudad, los restos fueron llevados a un nuevo panteón municipal, al poniente de la ciudad. En específico, al vigente panteón Santiago inaugurado en 1899.

El terreno que fue usado como panteón en la Zona Centro pasó a ser destinado a ser un hospital civil; ocurrió en el siglo XX y lo podemos encontrar en el plano trazado en 1902, frente al que había una plaza que llevaba por nombre Plaza Cárdenas, que ocupaba un tercio del espacio que actualmente abarca la Plaza Coahuila, aperturada en 2016.

En 1930, cuando comenzó la edificación de la Escuela Coahuila se asignó una superficie de 10 mil 663 metros cuadrados con un diseño peculiar.
La escuela inició su actividad en 1931 y en 1988 el edificio fue restaurado y hasta hoy recibe en sus aulas a cientos de alumnos de primaria.

No existe evidencia de que en aquella escuela ocurran situaciones paranormales, pero tampoco hay pruebas que las descarten, pues exalumnos y exdocentes han contado anécdotas que dejan ver que entre sus paredes tienen una historia de terror por contar.
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Es todo lo que se sabe hasta el día de hoy. ¿Conoces alguna otra historia de escuelas en tu ciudad?






