México.-  La naturaleza ofreció este fin de semana un espectáculo sin precedentes que ha dejado atónitos a biólogos y conservacionistas. Contra todo pronóstico, una oleada masiva de tortugas lora (Lepidochelys kempii) llegó a las playas del noreste mexicano, superando con creces las estimaciones iniciales y marcando un hito en la recuperación de esta especie, considerada la tortuga marina más amenazada del mundo.

Aunque los especialistas esperaban el arribo de aproximadamente 4,000 ejemplares, la realidad fue contundente: más de 7,000 hembras tocaron tierra para depositar sus huevos, duplicando las expectativas de los programas de preservación.

Además del número récord de ejemplares, el evento presentó una peculiaridad biológica que ha despertado el interés de los investigadores. Históricamente, la tortuga lora es conocida por realizar sus anidaciones de manera sincrónica durante el día (fenómeno conocido como «arribada»). Sin embargo, en esta ocasión, la especie desafió su propia costumbre

Las miles de hembras prefirieron la protección de la oscuridad nocturna para realizar su proceso de desove.

Este comportamiento inusual obliga a los expertos a replantear las estrategias de monitoreo, adaptándose a los nuevos ritmos de la fauna silvestre.