Hay lugares a los que llegamos por primera vez, sin imaginar que con el paso del tiempo, formarán parte de nuestra propia historia; lugares que se convierten en recuerdos, amistades, aprendizajes y personas. Para mí, la Facultad de Jurisprudencia es eso; hace casi 26 años llegué a sus aulas como docente y han pasado generaciones enteras de estudiantes, profesores, trabajadores y amigos que han construido una historia que hoy resulta imposible separar de mi propia vida.
Formar hoy parte, de su serie “Forjadores”, es entender que con la trayectoria universitaria, hay historias. En esta ocasión, el video reunió voces que forman parte de mi vida de distintas maneras, mi esposa Rocío, mis hijas Ángela y Julieta y seis jóvenes con gran talento: Daniel Saldivar, Jesús Sánchez, José Figueroa, Alejandro Gaona, Damara Flores y Guillermo Mata, que en diferentes momentos han tenido el honoroso mandato de representar la Sociedad de Alumnos “Antonio Caso” y que se convirtieron en parte de la historia reciente de nuestra Facultad. Verlos, es recordar que en cada generación hay líderes que toman decisiones, asumen responsabilidades y dejan una huella que a veces, no dimensionan en ese momento.
Cuando uno lleva tantos años en una institución, entiende que la verdadera dimensión de una universidad no se encuentra en sus edificios, sino en las personas que pasan por ella. Los salones cambian, los pasillos se transforman, llegan nuevas generaciones y otras se despiden, pero permanecen las historias. Permanecen las y los maestros que creyeron en un estudiante, las conversaciones que cambiaron una decisión, aquel compañero que terminó convirtiéndose en amigo y aquella generación que dejó una parte de sí misma, en la institución.
Eso hace valioso un proyecto como “Forjadores”, nos recuerda que una Facultad se construye todos los días, con el trabajo silencioso de muchas personas y con la energía de las y los estudiantes que llegan a sus aulas buscando convertirse en abogados y terminan transformando a la propia casa de estudios. Cada generación trae nuevas preguntas, nuevas inquietudes y nuevas maneras de entender el mundo y una universidad viva, tiene que saber escucharlas.
Durante estos años he tenido la oportunidad de estar frente a un salón de clases y también frente a la dirección de la Facultad; son responsabilidades distintas, pero ambas parten de la misma convicción, la universidad solamente tiene sentido cuando logra servir a sus estudiantes. Detrás de cada decisión, de cada proyecto, de cada evento y de cada esfuerzo institucional hay una persona que espera encontrar una oportunidad, aprender algo nuevo o llegar más lejos.
Por eso, cuando me preguntan qué significado me dejó haber dirigido Jurisprudencia, hablo siempre de las y los estudiantes, de sus sueños, sus historias y de todo lo que aprendimos juntos. Hablo de las y los maestros y trabajadores que hicieron posible que cada proyecto avanzara y de las generaciones que hicieron que estos años tuvieran sentido. La universidad es el lugar donde participamos, cuestionamos, escuchamos ideas distintas, defendemos lo que creemos y entendemos que nuestra profesión tiene una gran responsabilidad.
“Forjadores”, es una oportunidad para recordar que toda institución tiene memoria escrita en las personas, en quienes enseñaron, aprendieron, trabajaron, dirigieron y especialmente en quienes llegaron por primera vez a los pasillos, sin saber que iban a encontrar una parte importante de su vida. Hoy miro hacia atrás con gratitud y hacia adelante con confianza para hacer universidad, quizá el verdadero sentido de dejar huella. Jurisprudencia es una parte de mi vida y me ha permitido formar parte de la vida de otras personas, al final, una de las formas más profundas de dejar huella.






