Recorrer papelerías y tiendas para encontrar el mejor precio, comprar cuadernos, forrar cada uno por colores, mandar hacer etiquetas, buscar la mochila con el personaje favorito, encontrar la lonchera que le haga juego, aprovechar las ofertas de último momento para conseguir colores y crayolas por montones porque seguro en un mes las habrán perdido, hacer cadena de oración porque le quede el uniforme de hace un año, o de perdido que el del hermano aún esté en condiciones y se pueda usar, comprar playeras blancas (que siempre terminan grises), e ir directo a la zapatería porque es obvio que su pie ya creció y ni de broma le quedan los zapatos escolares de hace un año y medio….
Y de pronto caemos en cuenta que tal vez nada de eso se utilice… probablemente el uniforme se quedará guardado en un cajón, la mochila servirá solo como un lugar más para guardar material, los cuadernos no importa si tienen etiqueta, porque no saldrán de casa, como tampoco lo harán nuestros niños…
Nuevamente el Estado está en semáforo amarillo, los contagios aumentan, y la incertidumbre se vuelve a hacer presente. La educación a distancia si bien a sido una gran herramienta para la educación, en el tema de desarrollo emocional, nuestros niños y niñas tienen un gran atraso y una gran necesidad de volver a las aulas… No importa ahora si saben multiplicar o escribir de manera correcta, lo importante es que puedan tener una convivencia con sus compañeros, que tengan cerca otra figura de autoridad que no sean los padres, que recuerden lo que era compartir, ayudar a sus amigos, ser parte de un equipo, entre otras cosas…
Queda claro que lo primero es la salud física, pero debemos darle la misma importancia a la salud emocional. La pandemia llegó para quedarse y debemos tanto adultos como niños aprender a vivir con ella. Las escuelas y colegios deberán estar preparados con protocolos para poderlos recibir, de manera segura para todos. ¡Sí se puede, ya lo comprobamos en el cierre del ciclo escolar, papás, instituciones educativas, maestros, alumnos, todos de la mano lo podemos hacer realidad!
La decisión de enviar o no a los niños y niñas a las aulas, será muy personal y es tema de cada familia, debemos respetar a quien decida enviarlos y a quien decida no hacerlo. Creo que aquí no hay una respuesta correcta y otra equivocada, todas son válidas de acuerdo a las necesidades y circunstancias de cada niño, de cada escuela o colegio y de cada familia.
A final de cuentas lo que más deseamos es que nuestros niños y niñas tengan un feliz regreso a clases…
¡Hasta la próxima!






