Fue el diputado federal del PRI con más votos en todo el país, sin alianza, al obtener 90 mil 787 votos. Además, exitoso alcalde de Saltillo y diputado federal cumplidor y, entonces, ¿Por qué no es considerado entre los afectos del gobernador Riquelme como opción a la candidatura a gobernador?

Es indisciplinado, lo que en política tradicional priista e institucional, se traduce en sinónimo de traición, de poca confianza.

Ante esa realidad, poco entendible, en el escenario de una elección contra Morena por la gubernatura de Coahuila que ya , desde ahora, se pronostica intensa, ¿Cuál sería el futuro político de Jericó?

Ya advirtió por irse a Morena, pero el oficio político del gobernador Riquelme lo hizo reflexionar bien y decidió ser de nueva cuenta candidato a diputado federal y ganó.

Irse a Movimiento Ciudadano es una aventura poco viable, a causa de la poca penetración y de estructura que tiene ese partido político exitoso en Nuevo León, más no en Coahuila.

Hacer política y congraciarse con sus enemigos Manolo, Rubén, Fernando y Humberto, es una alternativa inviable, son rupturas no negociables.

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Dejar el PRI e ingresar a Morena para buscar la candidatura a alcalde de Saltillo y luego la gubernatura, es un muy lejano proyecto.

Jericó navega en aguas de incertidumbre, paradójicamente por su éxito electoral amenazante.

Los que ahora lo ven impetuoso y hasta alocado y poco leal, lo podrían tener en el futuro como adversario político, no fácil de vencer.