Tania Flores se mostró indefensa ante la crisis de falta de agua para los habitantes de Múzquiz, igual que en aquella imagen que difundió en redes sociales en la que reflejaba el miedo y su estado de vulnerabilidad ante la grave inundación que azotó a la región Carbonífera. En aquella madrugada el agua reventó dos bombas y causó graves daños al suministro del vital líquido.

La alcaldesa, aquella que llegó al extremo de secuestrar a empleados de la Secretaría de Desarrollo Social para evitar que llevaran apoyos a familias necesitadas, pidió y obtuvo el apoyo del gobernador Miguel Ángel Riquelme. Recibió una clase de política del mandatario estatal donde privilegia el respaldo a los ciudadanos, por encima de cuestiones políticas.

Los habitantes de la Carbonífera y en particular de Múzquiz midieron los alcances y también las limitaciones de su dirigente.

Hoy, Tania Flores se limitó a expresar su preocupación legítima por el riesgo de la falta de agua y, de nueva cuenta, recibirá el apoyo del gober. Otra vez, los habitantes de la región saben con quien cuentan y con quien no.

Tania, aquella que subió fotografías y videos de sus vacaciones de navidad en el extranjero, demostró una vez más su incapacidad de gobernar. En sus viajes de glamour de seguro nunca pensó en la crisis de falta de agua que ya se veía venir, sus obligaciones se le olvidaron como si ser autoridad implica solo ciertas horas y se privilegia el descanso.

Los ciudadanos de Múzquiz, arrepentidos, tienen que soportar la irresponsabilidad de la presidenta municipal, proclive al escándalo y promover su imagen en redes sociales, pero en resultados positivos de su gestión, nada y nada.