La asistencia de unas 120 mil personas en el Zócalo de la Ciudad de México y las expresiones en contra del Plan B del presidente López Obrador reflejan, entre otras cosas, la caída paulatina de los niveles de aceptación del Gobierno federal y el pronóstico de derrotas de Morena en Coahuila y en el Estado de México.

Fijar como política pública la frase “Ni los veo, ni los oigo” ha ocasionado una creciente inconformidad, hoy en defensa de las instituciones ciudadanas como el INE y de los estados ante el intento federal por reducir sus gastos de promoción.

Ya la Suprema Corte de Justicia adelantó que el Plan B, en su apartado de gastos por promoción de obra pública, no aplicará en Coahuila y el Estado de México, donde habrá elecciones para gobernador el domingo cuatro de junio.

Queda claro a estas alturas de la cuesta abajo del Gobierno federal morenista que la Suprema Corte de Justicia es el único órgano en defensa de los intereses de las mayorías, una vez que tanto el Congreso de la Unión como el Senado se convirtieron en réplica de la voz presidencial por mayoría.

Sin embargo, la expresión masiva de hoy ya es preludio de las derrotas de Morena en dos estados y es la antesala de la caída de Morena con la derrota de la elección presidencial.

Muy a pesar de que la oposición no existe, hay un margen cada vez más amplio de inconformidad hacia la figura presidencial.