A su estilo de romper las reglas electorales, Morena entregó nombramientos a quienes serán sus candidatas y candidatos a diputados locales.
El objetivo, como lo acostumbra, es adelantar sus campañas políticas en cada distrito, bajo el pretexto de ser coordinador distrital de los comités de Defensa de la Cuarta Transformación.
Proselitismo adelantado.
De nueva cuenta veremos las campañas políticas anticipadas de las y los morenistas, al margen y en evidente violación a las reglas electorales.
Aunque no querían, les doblaron las manos y tendrán que aceptar la alianza con el Partido del Trabajo (PT) que obtuvo cinco candidaturas.
Sí, el mismo PT con Ricardo Mejía que los dividió y los reventó en la última elección.
Con muy poco trabajo serio, las y los candidatos a diputados locales volverán a las acusaciones, los argumentos mediáticos huecos y recurrirán hasta a ocurrencias como la de Attolini de desacreditar a la lucha libre, para llamar la atención de los electores que ya los tienen bien calibrados, bien medidos.
Peleados entre ellos, los morenistas tendrán que soportar nuevos pasivos como su diputado federal “Tony congales”, los nuevos ricos que encabeza el junior, el tal Andy, el huachicol fiscal, las payasadas de Noroña, la corrupción delictiva de Adán Augusto y la inseguridad galopante, junto al asesinato de Carlos Manzo.
Esos y otros pasivos nacionales y locales tendrán que enfrentar, porque activos no tienen en temas serios como la salud, la educación, la seguridad, la movilidad, entre muchos otros.
Por ejemplo, ¿qué dirán en Saltillo las y los regidores que votaron en contra del transporte público gratuito?
¿Qué dirán para convencer a los ciudadanos de Múzquiz lastimados por los excesos de los Flores, los ricos del carbón, hoy excluidos de los contratos?
O en Piedras Negras, con el desgobierno de Jacobo Rodríguez.
Igual en la Laguna con el nepotismo de Cintia Cuevas y su esposo, las payasadas de Attolini y los negocios turbios de Shamir.
No cabe duda, a los morenistas ya los alcanzó su pasado.






