Morena se puso muy digno y le canceló sus derechos políticos a su diputado federal, el payaso de Sergio Mayer, quien pidió licencia para irse al circo llamado “La Casa de los Famosos”.
Así era su compromiso de legislar, que nunca lo hizo, que le ganaron las ganas del dinero fácil del protagonismo televisivo.
Y muy digno, Morena le suspendió sus derechos políticos.
Pero, ¿cómo no le aplica la misma a los que se la merecen?
Y no solo que les cancelen sus derechos políticos, sino que los dejen sin protección y vayan a donde deben estar, que es la cárcel.
Un Adán Augusto López, que sigue como senador a pesar de las pruebas de que protegía al cártel de “La Barredora”.
A Rubén Rocha, gobernador de Sinaloa, por sus nexos con el cártel de “Los Chapitos”.
O al empresario Alfonso Romo, quien, por medio de Vector, fue denunciado por lavar dinero.
Otro es Cuauhtémoc Blanco, denunciado por violencia sexual contra su cuñada.
Salta el nombre de la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, denunciada por abuso de poder.
Ahí tiene al nefasto y ahora millonario, sin comprobar, Gerardo Fernández Noroña, o la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, y su exesposo Sergio Gutiérrez.
A esas blancas palomitas Morena les mantiene sus derechos políticos, porque son la lista de intocables de Andrés Manuel López Obrador.
Pero en ambos casos, el de Sergio Mayer y el de los intocables, Morena, como partido político, queda cada vez más desgastado ante los ciudadanos que ya están cansados de esos personajes alineados también con los juniors hijos de AMLO, ahora conocidos como los nuevos ricos, sin trabajar.






