La constante es muy clara y sencilla, aquellos que vayan divididos en la elección de gobernador van a perder, la unidad es la clave del triunfo. Conforme pasa el tiempo e inician las campañas políticas (allá por el cuatro de abril) se nota una mayor unidad en torno a Manolo Jiménez. Jericó, Chema Fraustro y Román Alberto se suman al proyecto político que impulsa y teje con finura Miguel Riquelme.
En la esquina opuesta, el proceso de elección del llamado Presidente del Comité de Defensa de la 4T se ve y se siente cada vez más dividido. Guadiana contra Mejía; Mejía contra Guadiana y Luis Fernando, Luis Fernando contra Mejía y Reyes Hurtado contra todos. El líder de Morena, el presidente López Obrador, declaró que no habrá dedazo en el resultado de las dos encuestas y eso todavía reavivó más el fuego amigo. En la selección de consejeros de Morena se sentirá quién lleva la delantera, pero ya el juego está entre dos: Armando Guadiana y Ricardo Mejía Berdeja.
Primero dijo que Monclova tiene agua para 50 años y ahora anuncia que se suma a Torreón, en apoyo a los ciudadanos de Nuevo León que tienen un gobernador inepto como él. Es Mario Dávila, que se la pasa en todo, menos en tapar los hoyos de corrupción de Alfredo Paredes. Proteger es ya complicidad y en Monclova todos lo ven como un alcalde tibio y corrupto desde que no mete a la cárcel a quienes se robaron casi dos mil millones de pesos, dinero de los monclovenses. Viene la elección para gobernador y de seguro Morena utilizará la corrupción de Paredes y Mario Dávila para ganar terreno político en el centro del estado.






