En Tabasco hay una nueva clase social que la gente etiqueta como los nuevos ricos de la 4T.

Sí, son contratistas de Pemex y de la CFE que por años vivieron en la modesta medianía, pero que hoy hacen fiestas de quince años y bodas millonarias, viven en nuevos fraccionamientos a todo lujo y ahora juegan golf y tenis; futbol o beisbol ya no, esos deportes son para la gente común y corriente.

Entre los empresarios de toda la vida se comenta que los nuevos ricos son amigos del expresidente de las mentiras, Andrés Manuel López Obrador.

Otros también cercanos al senador de “La Barredora”, Adán Augusto López.

A los nuevos ricos tabasqueños de la 4T se les nota que les cambió la vida.

Por ejemplo, el amigo de AMLO, el empresario Juan Carlos Guerrero, quien ganó contratos con Pemex por cuatro mil millones de pesos.

Se le hizo muy poco gastar 40 millones de pesos en los quince años de su hija.

Y su esposa, Virginia Guillen, quien trabaja en Pemex con un sueldo mensual de 38 mil pesos.

Ahora vive en una residencia de lujo, con vehículos de alta gama y muchas otras amenidades.

Entre la gente de Tabasco no se puede esconder la riqueza extrema de los amigos de AMLO y de Adán Augusto.

La medianía quedó atrás y los nuevos ricos de Morena están, cada vez más, por todos lados, y sus excesos rayan en lo absurdo.

Lo dicho, Morena solo ha servido para enriquecer a sus dirigentes y a sus amistades.