Es una protesta justificada la de las y los trabajadores del IMSS en todo el país.
El aumento al salario del 2.9 por ciento no les alcanza en la mejora de las condiciones de vida de sus familias, como tampoco les garantizan mejores condiciones de trabajo.
La inflación anual llegó al 3.42 por ciento y darles el 2.9 es injusto, por donde lo vea.
Solo hay que ver la pesada carga de trabajo de médicos y de enfermeras para justificar las protestas.
En definitiva los Gobiernos federales de la llamada Cuarta Transformación morenista han privilegiado sus programas electoreros de regalar dinero y descuidaron al IMSS, donde la atención a la salud de los derechohabientes es muy deficiente, con falta de medicamentos y prolongadas citas con especialistas, y si se necesita una operación, hay que extender el dolor muchos meses con el riesgo de morir en la espera.
Las y los trabajadores en la gran mayoría de las ocasiones no son responsables de las negligencias, porque la presión laboral es tanta que los deja sin capacidad de respuesta ante la creciente demanda del derechohabiente.
Por eso hoy salen a protestar por un gobierno que prometió estar al lado del pueblo y hoy les da la espalda con un salario irrisorio.
Ante ese escenario que se veía venir hay nueve estados que se resisten a adherirse al modelo de federalización IMSS-Bienestar, la forma de burocratizar más el servicio médico y promover votos en favor de Morena.
Entre ellos están Coahuila, Nuevo León, Chihuahua, Jalisco y Yucatán.
En el resto de los estados, que representan un 72 por ciento, no ha mejorado el servicio del IMSS; por el contrario, las protestas son generalizadas de las y los trabajadores mal representados por un sindicato a modo de la Cuarta Transformación.






