Al exgobernador Jaime Rodríguez, el Bronco, se le vinieron dos broncas, una estatal y la otra federal. El escenario jurídico y el político, muy distintos.

El primero tiene que ver con la acusación del joven gobernador Samuel, por el uso de recursos públicos para conseguir las bronco firmas, para ser candidato independiente a la presidencia de la república, objetivo alocado que no consiguió.

Por ese, puede salir de la cárcel con la reparación del daño financiero.

Pero el otro es federal si lo jala la fiscalía general de la república. Se trata de lavado de dinero, recursos que utilizó en su campaña a gobernador que, según dos denuncias, salieron del crimen organizado.

De ese delito federal sí se quedaría en el bote, al menos, mientras López Obrador se mantenga en la presidencia, visible como ahora, o detrás.

Pero aún existe el escenario político que, casi siempre, dirige al jurídico.

En ese caso, el Bronco ya será un manso corderito. Y es que se la debe al presidente López Obrador a quien agredió con muchos calificativos y también al actual gobernador de redes, Samuelin.

En ese ámbito, Jaime Rodriguez no será tratado como él trato a Rodrigo Medina. Entras al bote, te toman la foto y te vas.  Como Fox trató a Fidel Castro, comes y te vas.

Y en ámbito político ya se demostró el oficio político de los enemigos del Bronco.

El presidente López Obrador, inteligente y con enorme oficio político revanchista, se deslindó y hasta dijo que la política en el servicio público, no se debe usar para agredir adversarios. Aplausos.

Mientras tanto, Samuel, gobernador de la internet se echó porras y dijo que ya cumplió en el combate al corrupto Bronco al detenerlo y magnificar su sabia decisión.

Claro que nadie le ha comprado el argumento  porque los ciudadanos están más ofendidos por la violencia y la falta de agua. Mientras tanto, el Bronco ya no será el mismo altanero de siempre.