Adán Augusto ya se convirtió en un enorme pasivo para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.

La corrupción y la impunidad son sinónimos del actual senador morenista y exsecretario de gobernación en el Gobierno de las mentiras, el de López Obrador.

La iniciativa de la presidenta Sheinbaum de quitar el fuero a senadores y diputados federales pone a temblar a Adán Augusto y a otros políticos morenistas.

Sin embargo, el doble A sabe que lo protege AMLO.

En el resultado de la iniciativa presidencial se sabrá si la presidenta ya ejerce todo el poder o si aún lo comparte con López Obrador.

Pero al margen de esa lectura, para Sheinbaum y Morena, ya es insostenible la figura de Adán Augusto como líder de la fracción morenista en el Senado.

Cada vez huele más a corrupción e impunidad.

Ya no solo por su relación con Hernán Bermúdez y el cartel de “La Barredora», sino por sus ingresos millonarios y hasta la corrupción de uno de sus hijos, que cobraba 800 mil pesos como asesor en la Cámara de Diputados.

Y como esos, más actos corruptos del hermano de AMLO.

Actos que traen la marca del expresidente cada vez más cuestionado no solo por la deuda histórica que nos dejó de casi 21 billones de pesos, sino por el huachicol fiscal, el grave aumento a la inseguridad y el desfalco a las instituciones.