Los morenos andan muy nerviosos en la Ciudad de México porque a pesar de que ya tienen a su candidata para la Presidencia de la República, y que hasta le entregaron una mafufada llamada «bastón de mando», pues están a la espera de lo que decida Marcelo Ebrard, quien anunció que mañana definirá su futuro.

Y es que el excanciller tiene tres opciones: la primera pasar saliva, aguantarse el coraje y unirse a la causa de Claudia Sheinbaum, lo cual parece poco probable por cómo terminaron las cosas.

La segunda es que don Marcelo se rebele y empiece a explorar nuevas opciones, total que invitaciones de otros partidos ya tiene y hasta de sobra.

La tercera es que busque la presidencia por la vía independiente.

Lo que es un hecho es que de nueva cuenta queda en evidencia que la unidad no es lo de Morena; en Coahuila pasó lo mismo con Ricardo Mejía que terminó en una vapuleada histórica y aparentemente no aprendieron la lección.

Ahora también existe la posibilidad de que todo sea una simulación para dividir el voto y es que con el presidente López Obrador ya no se sabe y en una de esas ese fue el plan desde un principio.