Te llamabas Juan.
El PAN, inmerso en un centralismo egoísta, no va en alianza con el PRI y la UDC en la próxima elección del domingo 7 de junio para elegir diputados locales.
Jorge Romero prefirió seguir con una política absolutista y centralista que no entiende que la unidad hace la fuerza.
Ya el ex, Marko “Quico” Cortés, había roto la alianza en la pasada elección de alcaldes y hasta violentó los valores políticos al filtrar acuerdos de caballeros.
Ahora, Jorge Romero, nuevo líder nacional, toma una decisión que sólo mandará a los panistas a los últimos lugares de votación.
Más, cuando es un hecho de que la mayoría de los panistas votarán por las y los candidatos de la alianza PRI-UDC.
Al mismo tiempo, el Comité nacional descobija a la dirigente panista, Elisa Maldonado.
Descobijada, porque es evidente que su dirigencia estaba muy cómoda, sin trabajo de territorio y sólo esperando la alianza con el PRI y la UDC.
Tan es así que ni siquiera tenía un plan B sobre sus posibles candidatos si la alianza no se daba, como no se dio.
El PAN amaga con aliarse con otros partidos, pero todo apunta que irán solos y al desbarrancadero.
Qué tiempos aquellos en los que el PAN le disputaba al PRI la gubernatura del estado, las alcaldías y otras posiciones políticas.
Hoy los panistas están inmersos en la mediocridad y, a nivel nacional, en el centralismo, porque El Mirón le asegura que el señor Romero ni siquiera conoce el escenario político que existe en Coahuila.
Su decisión de romper la alianza impactará al panismo de manera tan negativa que lo colocará en la extinción.






