Culpable fue declarado Francisco Jordán por el feminicidio y ocultamiento de cadáver de Gabriela Elizabeth “N”, Gaby, como la llamaban con cariños sus padres, familiares y amigos.
Pasaron dos años para que, precisamente ellos, escucharan que ese hombre, al que su niña, su hermana, prima, nieta, amiga, había entregado su confianza, fue el que terminó con sus sueños e ilusiones.
En los tres días de juicio, realizado de manera virtual, se revivió el infierno que Gaby sufrió al lado de Francisco, desde aquel noviembre del 2018 en que decidió irse a vivir con él. Lo que pensó sería una nueva vida, con un hombre que creyó la amaba, poco a poco se fue tornando en un calvario, donde los pleitos y discusiones iban de mal en peor.
En julio del 2019 ella decidió terminar con esa relación, pero, por alguna razón, permaneció en esa casa en la calle Salamanca de la colonia Valencia, tal vez guardaba la esperanza de que las cosas volvieran a ser como al principio, sin imaginar que ahí encontraría la muerte de la forma más horrible.
Y es que, gracias a las investigaciones, se puede deducir que el fatídico domingo 11 de agosto del 2019, Francisco golpeó a Gaby, pues manchas de sangre quedaron por todas las paredes de la vivienda, en los zapatos y ropa que estaban por la casa, tanto de ella como de él.
Pero lo que más causa horror, fue lo que hizo Francisco para tratar de ocultar su crimen, y no hay forma delicada de decirlo. Es precisamente por eso que su sentencia debiera alcanzar la pena máxima, hasta 70 años de prisión por los delitos por los que se le encontró culpable, feminicidio y ocultamiento de cadáver.
Sin embargo, aunque la muerte de Gaby no quede impune, no habrá sentencia, pena o indemnización, que repare el daño causado a la familia, a la sociedad, a la comunidad. La muerte de Gaby es irreparable.
No es la primera mujer víctima de feminicidio, pero deseamos que ya no haya ni una más, y para que esto sea posible se requiere que erradiquemos las conductas que hemos aprendido por cientos de años, conductas que llevan a que hombres, incluso las mismas mujeres, a no respetar el género femenino. Esa falta de respeto se materializa en la violencia hacia las mujeres, hasta causarles la muerte y tratar sus restos como si de deshechos se trataran.
Hablar de Justicia para Gaby, es hablar de que la sociedad, sus gobernantes e instituciones, trabajemos todos los días para la construcción de las bases para garantizar el respeto a los derechos humanos, de todas y todos. Aunque parezca utópico.
Este miércoles se le dictará sentencia a Francisco Jordán, tal vez pase el resto de sus días en prisión. Ojalá su sentencia sea ejemplar.






