Saltillo, Coah.- En los chequeos médicos de rutina, los niveles de colesterol y triglicéridos suelen pasar desapercibidos, pese a que representan un factor clave en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
En Coahuila, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) atiende de manera permanente casos de dislipidemias y colesterol alto, condiciones que avanzan de forma silenciosa y que incrementan el riesgo de infartos y otros padecimientos del corazón.
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición indica que más del 30 por ciento de los adultos mexicanos tiene diagnóstico de exceso de colesterol, mientras que casi una cuarta parte presenta niveles elevados de triglicéridos.
Estas alteraciones favorecen la acumulación de grasa en las arterias, lo que puede derivar en aterosclerosis y eventos cardiovasculares graves.
Aunque ambos son lípidos presentes en la sangre, cumplen funciones distintas. El colesterol es indispensable para la producción de hormonas, vitamina D y procesos digestivos, mientras que los triglicéridos funcionan como reserva de energía.
El riesgo aparece cuando sus niveles superan los rangos normales, situación que suele estar relacionada con una alimentación alta en grasas y azúcares, sedentarismo, consumo de alcohol y antecedentes genéticos.
Una dieta equilibrada, actividad física regular y la reducción de hábitos nocivos pueden mejorar el perfil lipídico en pocos meses.







