La ruptura entre Ricardo Mejía Berdeja y Armando Guadiana es evidente y solo el presidente López Obrador podría mediar para sanar las heridas.
La acusación de guadiana contra Mejía descalifica desde ahora el proceso de selección del coordinador de la 4T y virtual candidato de Morena a gobernador del estado.
El punto de quiebre, hasta ahora, no tiene retorno, y eso abre la posibilidad de que Guadiana deje Morena y se vaya a apoyar al candidato priista Manolo Jiménez, una vez que las encuestas no lo favorezcan.
Aunque Guadiana ha negado esa posibilidad, en política todo puede suceder y más cuando desde Palacio Nacional, el presidente López Obrador dicta las estrategias políticas de su partido que ya tiene 22 gubernaturas y ahora quiere sumar a Coahuila y al estado de México.
Y es que la carta no solo acusa a Ricardo Mejía de usar su cargo para afectar su imagen, sino que cuestiona al propio presidente, en una decisión que siempre trae consecuencias negativas.
La estrategia de Guadiana es temeraria, pero seguramente está calculada, más fuera que dentro de Morena.
La bolita está en la cancha de Mario Delgado, quien cada vez tiene menos margen de operación, para lograr la unidad entre los cuatro aspirantes: Guadiana, Ricardo Mejía, su amigo Luis Fernando Salazar y Reyes Hurtado, el otro que se podría pintar de priista.






