Si la sociedad saltillense creyó que por fin se había librado de los improperios y faltas a la moral del obispo Raúl Vera López, que en enero de 2021 se retiró y dejó la Diócesis de Saltillo, la cual usó durante 20 años como negocio propio y casa de citas, está muy equivocada, pues el sacerdote dominico sigue haciendo de las suyas en Coahuila.

Y es que una de las últimas apariciones públicas de Vera fue en la manifestación de los estudiantes del Tec Saltillo, a donde llegó sin invitación a quererse colgar de los reflectores que en ese momento se le daban al movimiento estudiantil, pero los estudiantes fueron muy inteligentes y lo corrieron, pues ahora sí que ni vela tenía en el entierro.

Pero esto no es nada si de contar la historia de Raúl Vera López se trata, pues siempre fue un secreto a voces su íntima relación con su asistente Jaqueline Campbell, con quien hasta la fecha se le sigue vinculado amorosamente, y, sobre todo, cuando se les encuentra en alguna de las cantinas del centro de Saltillo o en fiestas de Halloween con disfraces de pareja.

El ahora obispo emérito de Saltillo fue sustituido por Monseñor Hilario González, a quien no le ha dado su lugar y cada que puede le falta al respeto a su autoridad, sin embargo, en los dos años que ha estado al frente de la Diócesis de Saltillo, don Hilario se ha ganado el respeto y cariño de la gente, y ya es mucho más querido que Vera.

Vera tiene muchas cuentas pendientes con la feligresía, pero también con la justicia, pues durante su mandato al frente de la Diócesis de Saltillo, encubrió a un sinnúmero de sacerdotes pederastas que, aún y con denuncia en mano, solo se limitó a cambiarlos de parroquia y hacer como si nada pasara.

Lo de Vera definitivamente no es la religión católica, más bien es la grilla, los reflectores y el escándalo, lo suyo siempre fue andar en las cantinas y metiéndose en movimientos ajenos para atraer la atención y luego votar a la gente, sino pregúnteles a los ejidatarios que estaban en contra del CIMARI si después de la foto volvió, o a las viudas de Pasta de Conchos si al menos ha regresado a, de perdido, oficiar una misa.