El robo de gasolina y de diésel a Pemex es exponencial gracias al sexenio de la corrupción y de la impunidad de Andrés Manuel López Obrador.
Es tal el andamiaje delictivo que el actual Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum da golpes sin detenidos.
Había 500 mil litros de petróleo robado de Pemex, si usted quiere una cantidad no elevada, pero que sí refleja el crecimiento del delito de huachicol, aquel que López Obrador juró combatir y que ahora está peor que nunca.
Resulta que en el descubrimiento de la minirefinería no hay responsables y no hay detenidos.
Ubicada en Coatzacoalcos, en Veracruz, cuenta con toda la tecnología y con la protección del Gobierno morenista, pero el pitazo de la protección llegó a tiempo y, como no hay detenidos, se aplica el clásico “nadie sabe, nadie supo”.
Por supuesto que esa minirefinería refina más que Dos Bocas, ubicada en Tabasco, y donde AMLO gastó 20 mil millones de dólares; el presupuesto inicial fue de ocho mil millones de dólares.
Todo un elefante blanco que representa la corrupción, porque imagine cuánto se robaron en su construcción.
Hoy, el huachicol morenista habla de corrupción y de impunidad, mantiene a Pemex en la quiebra y nos afecta a todos los automovilistas, porque de cada diez litros de gasolina que usted compra, cinco son robados y de baja calidad, que afectan el funcionamiento de los motores.






