Tal parece que Francisco Garduño se irá, sin pisar la cárcel, del Instituto Nacional de Migración (INM).
A pesar de ser responsable de la muerte de 40 migrantes en Ciudad Juárez, Garduño es un trofeo a la impunidad del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Ya en este momento solo está de adorno, porque la presidenta Claudia Sheinbaum ya envió a Sergio Salomón, exgobernador de Puebla, para hacerse cargo de las tareas del INM.
Sobre todo, en el nuevo escenario de exigencias sobre el flujo migratorio hacia los Estados Unidos.
Sin embargo, Francisco Garduño goza del amparo de López Obrador.
Al interior del INM cuentan la vida de rey que se ha dado, con el dinero del Gobierno federal que sale de nuestros impuestos.
Viajes y estancias a todo lujo, sin pasar desapercibido que, desde la tragedia en el centro de migración de Ciudad Juárez, declaró que no sería juzgado por el incendio que le quitó la vida a 40 migrantes en el edificio que es, todavía, su responsabilidad.
Garduño forma parte de la herencia de corrupción y de impunidad que le dejó AMLO a la presidenta Sheinbaum.
Ahora que lo corran de Migración, se intensificará el clamor de justicia y de cárcel para uno más de los protegidos de AMLO, quien se mantiene en silencio mientras salen a la luz los actos de corrupción y su relación con el crimen organizado.






