Andy, Andy, Andy.

Ahora se hace la víctima.

Se pasa por el arco del triunfo la línea política de la presidenta Sheinbaum; el poder se ejerce con humildad, y justifica su vida de rey con sus vacaciones en Tokio, Japón, uno de los cinco países más caros del mundo.

Andy López Beltrán, el junior de AMLO, argumenta sentirse exhausto de tanto trabajo.

Es secretario de organización de Morena y en su primera prueba reprobó en Durango y en Veracruz, porque su partido perdió miles de votos.

Pero, cuando nunca has trabajado, con poquito te cansas, y se fue a Japón.

No acudió al Consejo Nacional de su partido político que le heredó papi.

Acusa a la prensa y en la rabieta asegura que lo mandaron seguir.

Sí, Chuy, esa y otras nadie se las cree.

Las imágenes las subieron a redes quienes lo reconocieron a todo lujo en un hotel y en Prada, donde las compras no son nada austeras.

Pero Andy se hace la víctima y nadie le cree, ni la presidenta Sheinbaum.

El único que lo protegería, con sus otros datos, sería su papi AMLO, pero ya no es presidente.

Lo único cierto es que Andy, Monreal, Mario Delgado y Layda Sansores, hoy en Ámsterdam, Holanda, ahora son la nueva casta de políticos ricos de Morena.

Los que cuestionaron a los de antes salieron peor.

Y es que prometieron que no se excederían en lujos, que se acabaría la corrupción y la impunidad.

Hoy viven a todo lujo, hay más corrupción, más impunidad y el país se hunde en el mar de inseguridad que ya es sinónimo de Morena.