La unidad hace la diferencia entre ganar o perder y la coalición PRI-PAN-PRD, eso significa. Manolo Jiménez, virtual candidato a gobernador del estado necesita de esa alianza para ganarle al presidente López Obrador con la suficiente diferencia de votos que impidan que la elección se lleve al ámbito judicial, donde Morena pretende poner a modo las decisiones del nuevo Tribunal Federal Electoral.

El PAN Coahuila lo entiende así y está dispuesto a unirse a su histórico rival, porque le conviene para evitar perder el registro oficial -ante su baja de votos- y negociar algunas diputaciones y hasta puestos públicos con la propuesta de Gobierno de coalición.

Aunque lo aprovechen vivales de la política como Alfredo Paredes y su protector-cómplice, Mario Dávila; al PRD vaya que le conviene, porque está en peligro de extinción; a los tres partidos políticos les favorece, no hacerlo sería ignorar el riesgo real que representa Morena.

¿Por qué? Porque su figura, AMLO, sí opera en lo político y ya tiene 22 gubernaturas; ni Peña Nieto, ni Felipe Calderón, ni Fox le llegan a los talones; solo Salinas, de los últimos presidentes de la era moderna, se podría comparar y pierde ante el mandatario federal.

Hoy Acción Nacional dice que la alianza en Coahuila depende si «Alito» Moreno y Rubén Moreira se entregan, otra vez, al encanto de Palacio Nacional, bajo la promesa de no ir a la cárcel. Se trata de una postura que en nada abona a la realidad de los panistas de Coahuila que aceptan estar en su peor momento, pero que aportar votos a Manolo les da oxígeno para futuras batallas.

Y les urge hacerlo de manera oficial, porque saben que si el PAN nacional se los impide, por debajo de la mesa, apoyarían a Manolo Jiménez a sabiendas de que es la mejor carta de oposición contra Morena, pero se quedarían sin registro, igual que el PRD. La salida es la alianza, no hay otra.