En tiempos en los que la austeridad debe ser necesaria, el Gobierno federal pretende gastar más de dos mil 600 millones de pesos en una consulta popular con dados cargados.
Es evidente que el resultado sería a favor del presidente López Obrador, cuyo avance en lo político cada vez se siente más.
Morena tiene 17 gubernaturas y el próximo año, según encuestas, tiene ganadas cuatro de seis y si no hasta cinco.
Entonces: ¿De qué sirve la consulta para la revocación de mandato?
Primero, para que AMLO satisfaga su instituto de vanidad y, segundo, para enviar un mensaje político de que Morena llegó para quedarse, al substituir al PRI.
También, para desacreditar al Instituto Nacional Electoral que lo anunció ganador.
También, para reforzar el proceso y substituirlo por un organismo federal, como antes y no ciudadanizarlo, para que las decisiones electorales las tome él mismo, con el control total.
Hoy dice que si no lo hace el INE, lo hará el pueblo y claro que sería así a mano alzada.
En un país donde han muerto más de 650 mil personas por pandemia del virus covid e inmerso en la inseguridad pública, se desperdiciarán dos mil 600 millones de pesos.
Dinero que bien, serviría para reforzar el sistema de seguridad y el de salud.
Pero no, este Gobierno federal es el que más ha derrochado dinero, no solo en obras innecesarias, sino en programas sociales que solo tienen el objetivo de conquistar votos.






