Las y los ganadores ya están, solo falta la elección y es el domingo.
La elección del Poder Judicial de la Federación pasará a la historia por el alto porcentaje de abstencionismo.
Ya es este domingo y la gente no sabe cómo votar, solo las y los maestros que llevarán acordeón, para no equivocarse, habrán de palomear la lista de privilegiados.
Sí, el Poder Judicial federal está plagado de nepotismo. Casi un 60 por ciento de los cargos se reparten entre familiares y amigos.
Sí, hay integrantes del Poder Judicial federal que violentan la aplicación de las leyes.
La última prueba es Lilia Mónica López, consejera de la Judicatura Federal, que exoneró al “Lord Tablazos”, Eduardo Fuentevilla, pese a que insultó a policías y amenazó de muerte a un periodista.
El argumento que enarbola la prepotencia y la impunidad es que “Lord Tablazos” ya estaba fuera de funciones y, además, fue un conflicto entre particulares.
Por tanto, seguirá con su cargo como secretario adscrito al Tribunal Colegiado en Materia Administrativa y Civil del Octavo Circuito del Poder Judicial.
Lo anterior justifica la renovación del Poder Judicial, pero bajo un marco transparente en la selección de sus integrantes, más no en una elección, donde los ciudadanos desconocemos sus capacidades y sus trayectorias.
Este domingo será la elección más frustrante de la democracia mexicana, impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, para que Morena maneje a su antojo al Poder Judicial federal.
Más que peligroso para la impartición de la justicia, porque si bien existen muchas fallas, se pudieron remediar con decisiones directas y no con una elección envuelta de aparente democracia.






