Existen cintas de acción que, además de entretener, funcionan como reflejo de la parte comercial más popular y explosiva del cine, sumando secuencias descabelladas, peleas bien coreografiadas y tramas ligeras que nos permiten no pensar demasiado y dejarnos llevar, ejemplo de ello es la saga de John Wick, Nobody, Se Busca o la primera parte de Kingsman, que si bien están llenas de absurdos y exageraciones, la acción en pantalla nos deja disfrutar por dos horas.

Así llegamos a El Hombre Gris, la nueva cinta de los hermanos Russo que llega a Netflix con la promesa de ser una película de acción sobresaliente, pero se queda en el intento y termina por ser demasiado larga y no tan rápida como para ignorar los clichés de este tipo de producciones.

Basándose en la novela del mismo nombre escrita por Mark Greany, la película nos cuenta la historia de Six, un agente secreto de la CIA que es utilizado para misiones secretas de alto impacto, durante su trabajo, nuestro protagonista se entera de un oscuro secreto que guarda la misma corporación para la que trabaja, por lo que será cazado por otro agente para que el secreto no sea revelado.

Con una fotografía que ilumina muy bien los planos y peleas, vamos acompañando a Six, bien interpretado por Ryan Gosling, al rededor del mundo. Las secuencias de acción y peleas tienen todo lo que este tipo de producciones ofrecen, además de sumar movimientos de cámara interesantes con travelings se seguimiento que, aunque no aportan mucho a la trama, en forma se ven muy bien.

La actuación de Chris Evans como el villano de la cinta nos recuerda un poco a su personaje en Knives Out, no por el tipo de historia, más bien porque parece que fruncir el ceño y actuar un poco como patán es la manera en la que el actor da vida a los papeles antagonistas que interpreta.

La cinta es exagerada, pero eso no es una queja ni algo señalable en este género, el problema es que, aunque el tono se mantiene durante toda la película, el guión no resulta tan entretenido y es hasta el final del segundo acto cuando las cosas se ponen interesantes.

Es obvio, los hermanos Russo son expertos en dar mucha forma y poco fondo en las producciones que dirigen, y está bien, solo que esta cinta no destaca tanto por la manera en la que es llevada y termina por ser olvidada rápidamente.

La actuación de Ana de Armas tal vez sea lo más rescatable de la cinta, mientras que Ryan Gosling creo que queda a deber un poco, sobre todo si lo has visto en papeles como el que hizo en Drive de Nicolas Winding Refn.

Que tanto te guste o no la cinta dependerá más del humor con el que la veas, pero si estás esperando algo a la John Wick, será mejor que pases de largo o la veas de fondo. Tampoco estoy diciendo que sea una catástrofe de cinta, solo se siente como algo que pudo tener un
tratamiento distinto para cumplir con su cometido de entretener al cien por ciento.

¿Será que a Netflix se le están acabando las ideas y está dejando de tomar riesgos para hacer solo esta clase de producciones? La notable crisis en la que se encuentra la productora es evidente, pero eso no impidió que gastaran mas de 200 millones de dólares en la cinta de los hermanos Russo. Lo anterior solo nos hace pensar que, aunque existe presupuesto, Netflix apuesta a un lado más comercial y de forma antes que buscar historias interesantes que contar o darles un tratamiento que las distinga del resto.

Tal vez el monstruo del streaming necesita salirse de esa zona de confort a la que está acostumbrado, tomando en serio la competencia y ofreciendo productos que, además de entretener, tengan un sustento de base que ofrezca algo distinto a los espectadores, aunque si
les ha funcionado por años hacer cine caro y poco memorable, cambiar no suena como una opción para ellos.

Hasta cuando le siga sirviendo a la productora esta manera de hacer cine es lo que está por verse.

Calificación: 6.9