Existe una tendencia Internacional a reconocer que quienes reciben contenidos audiovisuales, son titulares de derechos que los Estados deben proteger mediante regulaciones y organismos independientes.
Es una necesidad cada vez más urgente dada la enorme cantidad de noticias, informaciones y la celeridad con que se presentan, algunas no tan veraces; distorsionadas y con intencionalidad de afectar y polarizar a la sociedad, crear miedo e inhibir la participación democrática.
Hay una diversidad de países, disímbolos, que ya cuentan con legislaciones que abordan el derecho de las audiencias como un derecho fundamental en la vida moderna, entre otros Canadá, España, Francia y en América Latina, Brasil y Argentina.
Los temas que buscan proteger: el derecho a recibir información veraz y plural; la diferencia entre opinión y publicitad, la protección de niñas, niños y adolescentes, respeto a la dignidad humana y la no discriminación; presentar quejas y reclamaciones, promoción del pluralismo y la diversidad cultural.
En México recientemente se ha presentado una iniciativa del Ejecutivo Federal ante la Cámara de Diputados para mejorar la Legislación en la materia que se le conoce como “EL DERECHO DE LAS AUDIENCIAS” y que la oposición la califica como Ley Mordaza. Se argumenta, que no se abre a la discusión plural, no se busca el consenso, ni se dialoga, más que atender a una necesidad real se descalifica por unos y se ensalza por otros, meras posturas publicitarias… partidarias, sin propuestas alternas, que no atienden los contenidos y la esencia de lo que se busca ni valoran críticamente lo que significan los cambios y pueden ayudar a la convivencia social.
Se oculta bajo el epíteto, la simulación, engaño y resulta falso el resultado que se divulga, se debe dejar atrás este tipo de narrativas y prácticas, que no abonan para una sociedad libre, informada y democrática.






