La informalidad laboral, es una falsa salida a las necesidades básicas de la población; refleja la incapacidad de empresas de la iniciativa privada e insuficiencias del Estado para crear empresas productivas formales, con contratos legales que proporcionen solvencias, prestaciones, y condiciones a las que todo trabajador debe acceder por protección de la Ley y los derechos sociales e individuales; no genera impuestos y por lo tanto restringe la posibilidad de implementar políticas públicas que den certeza, seguridad, confianza y permitan un desarrollo integral más allá del trabajo individual, de la familia en su conjunto, del entorno social, con repercusiones en la calidad y formas de vida. Su proliferación y crecimiento en las economías regionales hablan de la ausencia planificada del desarrollo nacional, de las limitaciones que tienen al acceso a servicios públicos de calidad; de bajos salarios, sin pensiones, derecho a la educación, salud y vivienda digna.
Las asimetrías de las Entidades Federativas, en análisis superficiales, parecieran que se deben a visiones y gobiernos políticos; las cuatro Entidades que tienen una mayor informalidad en el trabajo (Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Morelos), cercana al 70%, son gobernadas por MORENA, mientras que las cuatro con menor informalidad, menor al 40% (Coahuila, Nuevo León, Baja California y Chihuahua), son Gobernados por la oposición, tampoco es determinante la posición geográfica, los primeros del Sur y los segundos Norteños, aunque impactan, sobre todo por el comercio, las cadenas de suministros y de valor, ni a la disposición de recursos y riquezas naturales, se debe más bien a deformaciones estructurales de la economía, a la industrialización, la educación profesional, la capacitación laboral y la disposición de fuentes de trabajo formales; una cultura de generar impuestos y contribuciones. Es falsa y simplista la premisa que Emitía el ex-Presidente Fox, «el Norte Trabaja, el Centro piensa y el Sur descansa»






