Decía Facundo Cabral, en una de sus más conocidas canciones “lo más caro es la existencia”… y efectivamente, mantener una vida digna, resulta cada vez más difícil, dado que los ingresos son más limitados en relación a los gastos que se tienen que hacer para sobrevivir; particularmente en el consumo de alimentos, donde los precios crecen más aceleradamente que los salarios ; esto se debe a diversas condiciones y factores, fundamentalmente al alza de los precios de los insumos de origen fósil que se usan en la agricultura: energía, fertilizantes, combustibles para el uso de maquinaria agrícola, transportación, suministro, movimiento de mercancías, procesamiento, elaboración y la cocina. En todos estos procesos, se utilizan combustibles de origen vegetal y animal, que la naturaleza ha transformado en hidrocarburos y gas.
El uso de energías limpias y la revolución energética, no alcanza a sustituir (cuestión de tiempo e inversiones cuantiosas), el consumo de esta fuente de abastecimiento a nivel mundial; las guerras, los costos para la extracción cada vez mayores, lo único que hacen es encarecer más el abastecimiento, repercutiendo e impactando enormemente en los costos alimentarios de la población.
México, aunque País petrolero, no está al margen de esta repercusión que provoca la inflación galopante y constante alza de precios en los productos básicos y de subsistencia, debido a dos condiciones básicas: la industria petrolera está sumamente endeuda y al pagar las deudas se hace con un enorme interés, y la dependencia tecnológica, también es significativa, la insuficiencia productiva agroalimentaria -tan solo en el consumo del maíz, alimento básico, tradicional y fundamental del Pueblo mexicano-, cada vez somos más dependientes y se importan miles de toneladas para atender el consumo; también se debe a los escasos e insuficientes apoyos federales, que hacen que el campo produzca menos en relación al crecimiento poblacional; el otro factor negativo es el cambio climático, las prolongadas sequías y la carencia de sistemas de riego para aumentar la producción; por todo ello, no se alcanza el equilibrio entre precios e ingresos.






