Michoacán.- La violencia en Michoacán alcanzó niveles alarmantes durante más de 24 horas, dejando un rastro de caos y sufrimiento. En Zamora, un grupo de danzantes que ensayaba para las festividades de la Virgen de Guadalupe fue brutalmente atacado por un hombre armado desde un vehículo, resultando en diez personas heridas, incluidos tres menores. En Caltzonzín, el líder comunal y esposo de la secretaria del ayuntamiento de Uruapan fue acribillado en otro incidente violento.
Expertos señalan que la falta de recursos destinados a la seguridad, tanto a nivel federal como estatal, junto con las disputas por nuevos mercados entre grupos del crimen organizado, son factores clave detrás de estos rebrotes de violencia en Michoacán. El Dr. José Andrés Súmano, experto en Política Pública, destaca la alta competencia criminal en la región, con grupos delictivos diversificando sus actividades más allá del narcotráfico hacia la extorsión, cobro de piso, huachicoleo y secuestro, entre otros.
El profesor Javier Contreras, de la UNAM, subraya que los cárteles dedicados exclusivamente al tráfico de drogas son cosa del pasado, y señala el «erosionamiento institucional» como un obstáculo significativo en la lucha contra la violencia, atribuyendo este debilitamiento a la falta de presupuesto y capacitación adecuada para las fuerzas de seguridad. En medio de estos desafíos, los ciudadanos se vuelven vulnerables, y la inestabilidad institucional y debilidad en Michoacán agudizan los conflictos en la seguridad estatal.
La respuesta gubernamental aún está pendiente, con el secretario de Gobierno de Michoacán anunciando refuerzos en las regiones más afectadas. Sin embargo, la ausencia de declaraciones del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla y los datos compartidos por el presidente Andrés Manuel López Obrador sobre los altos índices de homicidios dolosos en el estado subrayan la urgencia de abordar la compleja problemática de la violencia en Michoacán.







