México.- En una operación coordinada de alto impacto, el Gabinete de Seguridad del Gobierno de México logró el desmantelamiento de tres laboratorios clandestinos destinados a la fabricación de metanfetaminas. Los operativos, ejecutados por la Secretaría de Marina (SEMAR), se localizaron en puntos estratégicos de los estados de Michoacán, Durango y Sinaloa.
El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, confirmó a través de sus redes sociales que en estas acciones se aseguraron más de 700 kilogramos de metanfetamina terminada, además de 12,000 litros y dos toneladas de precursores químicos.
«Estas acciones debilitan de manera directa la capacidad financiera de las organizaciones criminales y evitan que estas sustancias lleguen a la población, especialmente a nuestros jóvenes», subrayó Harfuch.
Operativos por región: De la producción al producto terminado
Las intervenciones federales atacaron diferentes eslabones de la cadena de producción de drogas sintéticas:
- Sinaloa (Poblado Los Cedros): Fue el punto con mayor decomiso de droga lista para su venta. Se incautaron 750 kilos de metanfetamina ya elaborada, junto con más de una tonelada de precursores. Este aseguramiento impide que miles de dosis lleguen a las calles.
- Michoacán (La Escondida): En una operación conjunta con la Secretaría de Seguridad Pública estatal, se desmanteló una instalación masiva donde se resguardaban 9,700 litros de químicos, equipo especializado y herramientas de laboratorio de alta capacidad.
- Durango (Carricitos): Durante un reconocimiento terrestre, elementos de la Marina inhabilitaron un laboratorio que contaba con amplias áreas de operación, asegurando 1,150 litros de sustancias esenciales para la síntesis de narcóticos.
La destrucción total de estos centros de producción no solo afecta la logística del crimen organizado, sino que representa un avance en la estrategia de salud pública. Las autoridades destacaron que al atacar la fase de producción —la más rentable para los cárteles— se reduce el riesgo de exposición de las comunidades y entornos escolares a las drogas sintéticas.







