México.- La Unidad de Investigación Financiera (UIF) bloqueó las cuentas bancarias de Raúl Rocha Cantú, empresario y uno de los dueños del certamen Miss Universo, luego de que un juez girara una orden de captura en su contra por los delitos de tráfico de armas, droga y huachicol.
Las autoridades federales confirmaron que Rocha Cantú fue incluido en la Lista de Personas Bloqueadas, una medida implementada por la UIF cuando existen sospechas de lavado de dinero.

La orden de captura contra el regiomontano fue emitida por un Juez de Control del Centro de Justicia Penal Federal de Querétaro el pasado 15 de noviembre, por el delito de delincuencia organizada con la finalidad de cometer delitos contra la salud, en la modalidad de tráfico de narcóticos, tráfico de armas de fuego e hidrocarburos.
De Imputado a Testigo Colaborador Protegido
Pese a la orden de aprehensión, Rocha Cantú se acogió a un criterio de oportunidad, un pacto con la Fiscalía General de la República (FGR) que lo convirtió en testigo colaborador protegido a cambio de entregar información sobre sus presuntos cómplices en la organización criminal.
Información publicada por Milenio y El País señala que el empresario habría llegado a corromper a la propia FGR, pagando hasta dos millones de pesos a integrantes de la dependencia para obtener acceso a información sobre las investigaciones en su contra y las de otros miembros de la red.

Detalles de la Operación de Huachicoleo
El País expuso detalles de la operación de huachicoleo en la que presuntamente participaba Rocha Cantú, quien habría inyectado «capital en la importación de combustible procedente de Guatemala y Estados Unidos de América».
EE. UU.: Se habría realizado una compra de 3 mil millones de litros de combustible provenientes de la refinería Deer Park en Houston, Texas.
Centroamérica: El hidrocarburo era presuntamente trasladado en lanchas a través del río Suchiate para luego ser almacenado en pipas y distribuido a diversos puntos de la República.
Conversaciones interceptadas por las autoridades, que mencionan los nombres de Rocha Cantú, Jacobo Reyes León y Daniel Roldán Morales, revelan que, para garantizar el traslado seguro del combustible robado, se pagaba al crimen organizado y a elementos de la Guardia Nacional y la FGR. Una de las llamadas intervenidas cita: «Esos weyes ya nos van a cuidar al punto que van a escoltar las unidades, que va a ir un wey de punta para que no tengan pedo para que el chofer se sienta tranquilo».







