Africa.- El colapso de una mina de oro artesanal en la localidad de Zamboyé, República Centroafricana, ha dejado un saldo devastador de más de 100 personas fallecidas y decenas de desaparecidos, convirtiéndose en una de las mayores tragedias mineras registradas recientemente en la región.

El derrumbe de la estructura subterránea sepultó de manera intempestiva a numerosos trabajadores e individuos que se encontraban realizando labores de extracción en el yacimiento, activando una respuesta de emergencia coordinada por comunidades locales y organismos internacionales.

Tras registrarse el siniestro, equipos de rescate y voluntarios de la Cruz Roja se movilizaron hacia la zona del desastre para liderar las maniobras de recuperación de cuerpos y la búsqueda de posibles sobrevivientes entre los escombros.

Decenas de personas continúan en calidad de desaparecidas, por lo que brigadistas y pobladores locales mantienen activos los trabajos de excavación con herramientas manuales y maquinaria pesada en el sitio del colapso.

Personal de la Cruz Roja despliega asistencia de emergencia para brindar atención médica primaria y apoyo psicológico a las familias de las víctimas afectadas por el colapso.

Las primeras hipótesis atribuyen la falla estructural a la inestabilidad del terreno y a la falta de medidas de seguridad en las operaciones de extracción no reguladas en la zona.