El hombre murciélago ha llegado a la pantalla grande interpretado en seis ocasiones por distintos actores. Trilogías, secuelas, películas en solitario y reinicios de franquicias han sido testigos de los distintos matices y formas en las que una misma historia puede ser tratada, imprimiendo en cada acercamiento características que al mismo tiempo unen y estiran la dimensión del personaje.

Puede parecer que después de la primera vez que vimos a Batman en el séptimo arte, exactamente en 1989, no tendríamos una nueva manera de ver al filántropo de Gotham City, pero lo cierto es que cada generación ha tenido la oportunidad de identificarse con el personaje dependiendo de quién esté bajo su manto.

Comenzando con Michael Keaton y pasando por Val Kilmer, George Clooney, Chritian Bale y Ben Affleck, llegamos al 2022 con una nueva adaptación del caballero de la noche, esta vez dirigida por el afamado director estadounidense, Matt Reeves, y dándole la oportunidad a un actor que polariza a la audiencia con sus actuaciones: Robert Pattinson.

¿Podría algo salir mal dentro de esta nueva propuesta? Probablemente. Sobre todo cuando la producción de la cinta, antes de toda una serie de caos y cambios, traería a Affleck en una nueva cinta en solitario. ¿La cinta fracasa? Rotundamente no.

The Batman nos sitúa en el segundo año de carrera como justiciero de Bruce Wayne. En esta ocasión no tenemos a un superhéroe que ostenta sus finanzas y es un dandi mientras no porta su traje. Nuestro nuevo protagonista es un joven realmente atormentado con su pasado; un adolescente que trata de cuidar una ciudad podrida que parece no tener cura, mientras mantiene una pelea interna para dejar atrás su pasado y aceptar su futuro.

Robert Pattinson entrega una actuación sobria, seria, dolorosa y perturbada. Tal vez en algunas escenas pueda parecer demasiado, pero la realidad es que el trauma que refleja la brevedad de los diálogos es exactamente el tono que mantiene toda la cinta. El proceso de salir de la cloaca emocional en la que se encuentra nuestra protagonista es frío y lento, muy similar a la manera en la que se mueve cuando no está portando su uniforme.

Una vez que Batman sale a la calle es violento, no se tienta el corazón para vencer a sus rivales y parece no medir las consecuencias exactas de sus actos, pero eso nos recuerda que es tan solo un joven tratando de hacer lo que cree correcto, mientras se conoce a él mismo y comienza a interactuar con su entorno.

La cinta mezcla las bases de las películas noir con elementos misteriosos y detectivescos, tomando referencias de cintas como Seven (David Fincher) o Sospechosos (Brian Singer), además de una tonalidad lúgubre muy al estilo de Río Místico (Clint Eastwood) o El Asesino del Zodiaco. La diferencia es que en esta puesta en cámara Matt Reeves sustrae la esencia de detective de Batman y la coloca dentro de su universo, presentando una combinación de elementos que hipnotizan al espectador por casi tres horas.

El guion, escrito por el mismo director, nos sumerge junto con los personajes en un laberinto de preguntas que parecen no tener respuestas claras. Si bien falla en algunos agujeros argumentales, sorprende la manera en la que la premisa llega hasta el final de la cinta develando poco a poco los secretos y dimensionando las acciones de los personajes con sus distintas interacciones en cámara.

La historia toma también elementos del cómic. Novelas gráficas como El Largo Halloween y Año Uno son una clara referencia de como nuestro héroe trata de abrirse camino entre las tinieblas para salvar lo poco que queda de su ciudad.

Las interpretaciones de Zoe Kravitz y Jeffrey Wrigth como Catwoman y el comisionado James Gordon dan el volumen necesario que el protagonista necesita, convergiendo una química tangible que da realidad a los hechos. Los villanos no se quedan atrás Paul Dano regala a un Riddler psicótico y enfermo, pero con una justificación tan buena que es fácil empatizar con su personaje. Collin Farrel entrega a un Pingüino mafioso y realista, con algunos tintes de Buenos Muchachos o Casino.

Andy Serkis como Alfred se siente por primera vez como un padre y no tan solo como un proveedor de tecnología. Los acontecimientos que le suceden en verdad le afectan a Batman, complementando un cable a tierra que nos muestra otra faceta de Bruce Wayne.

Por si fuera poco, la música de Michael Giacchino dota de más obscuridad y tensión cada una de las escenas. El ambiente no se escapa en un solo momento, pero ofrece matices dependiendo de que veamos en pantalla.

La mezcla de sonido es simplemente sorprendente. Cada golpe, caída, explosión y momento logra traspasar al espectador y encuadra de manera específica los acontecimientos. 

La fotografía de Greg Fraiser, mismo que estuvo a cargo de la cinematografía en Dune, termina de complementar el cuadro prácticamente sin luz que presenta la cinta. Al principio podría parecer un tanto exagerada la manera en la que la cámara retrata la frialdad a cuadro, pero terminando los primeros 20 minutos de la cinta podemos entender que se trata de un estilo que emana de la misma relación del personaje con su entorno, ofreciendo un panorama redondo donde todo encaja.

La duración de la cinta parece un factor a discutir. Existen un par de plots que pudieron ser omitidos y resoluciones que parecen bastante obvias, pero lo cierto es que sin el tratamiento que se le da a la cinta y sin el aire que se toma entre escena, no estaríamos hablando ahora de un debut destacable de un recién nacido Batman que le habla a una nueva generación. 

The Batman llega en el momento indicado, con el director correcto y con una interpretación sobresaliente. Hablar de si supera o no a sus antecesoras tal vez no tenga mucha cabida, pero es algo que sucederá. La cinta pide paciencia a momentos y recompensa con acción a los cinéfilos.

Es necesario decirlo, la cinta dividirá a una gran parte de la crítica. En lo personal, The Batman me resulta una película bastante buena, pero no es una joya perfecta como algunos han tratado de venderla, aunque claro que la recomendaría y reconozco el gran trabajo hecho.

Al final The Batman es una nueva aproximación a un personaje que lleva más de cien años de existir. Nuevas versiones o secuelas vendrán, mientras el personaje venda esto será un hecho. Solo podemos pedir que las cintas del caballero de la noche que vengan por delante sean, al menos, tan buena como ésta.

Calificación: 8.9