Al presidente López Obrador no le había dolido nada. Ni el covid, ni el video de su hermano con fajos de dinero, al que calificó de aportaciones, ni nada de nada.

Pero ahora sí le dolió la descobijada de Loret de Mola a uno de sus hijos que vive con su esposa en Houston, con los lujos que no van con la medianía juarista que propaga nuestro presidente.

De ahí la urgencia de crear otra caja china, con el tema de la pausa en la relación bilateral con España.

El chiste es desviar la atención hacia su hijo que, es evidente, vivió con el lujo otorgado por el dueño de una importante empresa estadounidense que recibe contratos de Pemex.

La caja china es desviar la atención, como se desvía cuando te dan una caja grandota y debajo de ella hay otra y luego otra y otra y otra más hasta que se olvida lo importante.

Los señalamientos a Carlos Loret lo demuestran. El periodista ya es víctima de la persecución de la 4T.

Desde que lo amenazan con el SAT hasta que le cuestionan el sueldo que recibe del sector privado, acusación ilógica e incorrecta porque se trata de un personaje que no es funcionario público.

Esto, además del agravio al gremio periodístico. A nuestro presidente si le dolió la acusación contra su hijo incómodo.

El resultado se verá en la elección del cinco de julio en los seis estados. ¿Le bajarán los votos a Morena?